martes, 11 de agosto de 2026

SAMGUK YUSA, VOZ E IMAGEN DE ANTIGUA COREA

 SAMGUK YUSA, VOZ E IMAGEN DE ANTIGUA COREA

Francisco Carranza Romero



En el verano de 2024, en Seúl, el exembajador Cho me entregó el libro “Samguk Yusa” (Memorias de los Tres Reinos), escrito y recopilado por el monje budista Hyeon (1206-1289). Este libro fue traducido por Kab Dong Cho, y publicado en 2023 por UMA editorial, Universidad de Málaga, España, con la participación de los Editores Literarios: Luis A. Botella, Eun Kyung, Antonio J. Doménech, Fernando Wulf. En ese mismo viaje a Seúl, la viuda del profesor Kim Hyungchang también me entregó el libro chino “I Ching” en versión española gracias al traductor D. J. Vogelmannn (1956, Edit. Sudamericana, Buenos Aires). El obsequio post mortem del amigo e hispanista coreano con quien y otros dos colegas fundamos la Asociación de Hispanistas de Corea (1981) y la Asociación Asiática de Hispanistas de Asia (1984). Tener buenos amigos es una buena suerte.

Después de aquel grato reencuentro con el amigo Cho, recién he leído con paciencia, emoción y reflexión el voluminoso “Samguk Yusa”. El libro original fue escrito en ideogramas chinos porque entonces Corea aún no tenía su propia escritura; recién en 1443 un grupo de estudiosos, por orden del rey Saejon el Grande (1418–1450), inventó el alfabeto fonético coreano llamado hangeul que en 1446 fue proclamado y oficializado. Las primeras traducciones fueron a la lengua coreana; después, a otras lenguas. 

Explicación sobre el nombre y autor del libro. Samguk (sam-guk): tres reinos -Silla, Goguryeo, Baekje-. Yusa: huella, memoria. El nombre original del autor es Kim Gyeonmyeong quien, al hacerse monje budista, adoptó el nombre Hyeon (virtuoso). Es la versión de un letrado que no estaba al servicio de los reyes. Otro libro sobre la antigua Corea (Haedong) es “Samguk Sagi” (Historia de los Tres Reinos), versión oficial, escrito por el funcionario real Kim Busik (1075-1151). Los dos son documentos útiles para conocer el pasado del pueblo coreano. 

Contenido. Es un valioso documento para conocer el pasado del extremo nororiente de Asia porque contiene datos sobre la historia, geografía, mitos, creencias populares, concepciones filosóficas y religiosas (taoísmo, confucianismo y budismo), hagiografías budistas y cantos populares (hyangga). Aquí están algunas referencias.

 Muchos reyes son de origen celestial. Salen del huevo o cofre descendidos a las montañas. “El señor de este pueblo era Alpyeong que descendió del cielo sobre el pico del monte Pyoam” (p. 75).  “Las familias Bak y los Seok del reino de Silla nacieron de huevos” (174). “Había un cofre colgado de una rama en medio de la nube y de ese cofre dorado brotaba la luz… (el rey) abrió el cofre dorado. Un hermoso muchacho que estaba echado en el interior se levantó de inmediato” (p. 85). Hwanung, padre del fundador mítico Dangun, también descendió del cielo a la montaña. Así, los reyes tienen el origen divino y las montañas son lugares de conexión entre el cielo y la tierra.

La península coreana, desde entonces, ya tenía los conflictos regionales. El reino de Silla dominó a los dos reinos con la ayuda de la fuerza militar procedente de China. “Silla logró subyugar a los reinos de Baekje y Goguryeo con la ayuda del poderío militar del imperio Tang” (p. 174).

 La aparición de dos soles. Como en los relatos andinos, este suceso sorprende y asusta. “(D)os soles aparecieron alineados en el cielo y así estuvieron durante diez días” (p. 411). Para evitar desastres el astrólogo aconsejó esparcir flores, componer cantos y entonarlos.

La piedad filial. Es un principio importante en el confucianismo y budismo. Hay la referencia a ciertas aves, aunque hermosas, son voraces y no son gratos con sus padres. El águila devora a su padre; el búho devora a su madre (p. 190). Sin embargo, el cuervo lleva comida a sus padres ancianos y es un mensajero divino: “(U)n cuervo llegó volando y graznó diciendo: Id al monte Yeongchwi y sed discípulo de Nangji” (p. 423).

El poder de la palabra. “La gente decía que las palabras de las personas podían derretir hasta el metal” (p. 141). Las gentes pueden conversar con la naturaleza, y con sus oraciones son capaces de controlar tormentas y cambiar la suerte. El príncipe Jumong, al huir de sus perseguidores, habló al río para que lo ayudara a cruzar. “Acto seguido, los peces y las tortugas se juntaron para formar un puente” (p. 69). El príncipe y sus amigos se salvaron cruzando el río.

La fugacidad de la vida. “La vida humana es como rocío sobre hoja de hierba” (p. 209). Con este pensamiento muchos prefirieron vivir como ermitaños predicando a las gentes para que alcanzaran la paz celestial practicando las virtudes.

El taoísmo concibe que hay dos fuerzas opuestas que al armonizarse crean el tao. Yin: femenino, negativo, pasivo, oeste. Yang: masculino, positivo, activo, este.

 El juego con la pelota ya se practicaba en Corea: “Jusin jugaba frente a su casa con Chunchu, dando patadas a una pelota (las gentes de Silla llamaban a ese juego chukguk)” (p. 110).

Como el autor es un monje budista, hay mucho material sobre el budismo: sarira (amuleto con fragmento del hueso de Buda), sutra (de medicina, de adivinación), dharma (rueda de las reencarnaciones), samsara (nacimiento, vida, muerte). Cinco preceptos: no matar, no robar, no beber alcohol, no mentir, no cometer adulterio). Cinco direcciones y luces de colores: Este, azul. Oeste, blanco. Norte, negro. Sur, rojo. Centro, amarillo. Maitreya (Buda del futuro).

Canto popular coreano: hyangga. Pueden ser estrofas de cuatro, ocho y diez versos. A continuación, una loa al monje Yeongjae que rechazó los regalos de los ladrones:

Con firme voluntad se dirige son su bastón a la montaña.

Ni seda ni joyas doblegan su espíritu.

¡Bandidos del bosque, no le ofrezcáis tal cosa!

La riqueza es la que al infierno lleva. (p. 437)

 

Indudable: Para comprender el presente hay que conocer el pasado.



viernes, 31 de julio de 2026

VOCES E IMÁGENES EN LOS NIÑOS DEL CAMPO Y URBE

 VOCES E IMÁGENES EN LOS NIÑOS DEL CAMPO Y DE LA URBE

Francisco Carranza Romero

El ser humano es una criatura espacial y temporal. Cada espacio donde él habita no es sólo una realidad geográfica que sustenta a toda la biósfera. En esta realidad física hay también mensajes que deben ser compartidos; pero hay que saber oír, ver y comprenderlos. Y las gentes del área rural y de la urbe viven experiencias diferentes.

 

LA GENTE DEL ÁREA RURAL

Este escrito se basa en mi propia experiencia vivencial en el campo (comunidad campesina de Quitaracsa, Áncash, Perú), especialmente en mi etapa infantil hasta el Segundo Año de Primaria, Escuela Mariano Melgar N° 86543, base de mi vida. Sé de dónde vengo y no olvido ni me avergüenzo de mi origen.

Contacto con la naturaleza. Los pobladores andinos de las áreas rurales, desde la niñez, están en contacto diario con la naturaleza. Por conocer a la naturaleza sacan provecho de la altitud y de los variados climas. Los meses de lluvia sirven para el majadeo, barbecho y siembra. Los meses secos, especialmente julio y agosto, son buenos para procesar los alimentos mediante el resecamiento como la papaseca (kukupa), ocaseca (qawi), chuño o tocosh (tsunu o chuñu, tuqush), charqui o cecina; para hacer las labores comunales que, en algunos lugares las llaman “república” (res publica: bien común): arreglo y limpia de represas, cauces de acequias y ríos; arreglo de caminos y puentes; mantenimiento de la casa comunal, escuela, capilla, posta médica, y plaza. En otras fechas hay la labor comunal de siembra, deshierbo, aporque y cosecha.

Experiencia comunitaria. En la actividad comunal hay la participación obligatoria de un representante por familia que puede ser varón o mujer, anciano o niño. Los mayores hacen las labores pesadas; las mujeres preparan la comida; los menores ayudan en todo lo que pueden; los ancianos asesoran por la experiencia que tienen. Todos, reunidos, oyen y ven los mensajes del mundo exterior (la naturaleza); también de sus mundos interiores compartiendo noticias, bromas y proyectos. Los adultos comparten la chicha, aguardiente y coca. Los músicos alegran la labor con sus flautas y tambores; y, al final de la faena, todos bailan con alegría. Así todos se realizan como seres humanos solidarios interpretando e internalizando las voces e imágenes que se manifiestan en sus vidas.

Los niños del área rural.  Por vivir rodeados de sus familiares y de los miembros de su comunidad, asimilan las conductas y los códigos lingüísticos y gestuales de ellos. Así adquieren la lengua y cultura maternas. Por participar en las labores comunales categorizan a sus mayores: inteligentes y torpes; responsables y mogollones; serios y bromistas.

Por estar en contacto diario con la naturaleza, ella juega un papel importante en sus vidas. Los niños quechuas antropomorfizan a la naturaleza y se familiarizan con ella. A la tierra y al agua las llaman madre: Patsa (Pacha) Mama (Madre Tierra), Yaku Mama (Madre Agua). Al sol y al viento los llaman padre: Inti Yaya (Padre Sol), Wayra Yaya (Padre Viento). Este trato familiar se extiende a la Luna (Killa Mama: Madre Luna), a cada estrella (pani quyllur: hermana estrella) y a la montaña (apu hirka: montaña que protege). Y, cuando los señalan con la mano, lo hacen con mucho respeto abriendo la palma con los dedos juntos. Los animales y cosas son señalados con el índice turgente y otros dedos cerrados. Si así lo hicieran al Sol, a la Luna y a las estrellas sería una demostración de ignorancia y falta de respeto porque no son animales ni cosas; además, es como estar contándolos y apropiándose de un bien común.

Con este criterio, tampoco las personas son señaladas con el índice turgente porque merecen el respeto; no son animales ni cosas. Este gesto sólo está permitido cuando se acusa a alguien por alguna falta.

La venia también es una muestra de respeto a la naturaleza y a los mayores. Después de un reposo en la cueva hospitalaria; al abandonarla se expresa la despedida haciendo la venia: Cueva, me voy agradecido.

No se pasa sobre la gente ni animal porque es falta de respeto. Para hacerlo, se pide permiso. Si un perro mordiera al que está pasando sobre él, la gente dirá: Bien hecho, el perro también merece el respeto. Por este pensamiento no se pisotea real ni simbólicamente a la gente.

Por estar en contacto diario con las plantas y animales, los conocen bien y sacan provecho de ellos; los evitan cuando pueden afectarlos. Cuando bailan, imitan los pasos no sólo de sus mayores sino también de algunos animales como venados y caballos; cuando abren los brazos alzan los bordes de sus ponchos o mantas y los mueven como alas, así imitan a las aves en pleno vuelo. En el momento del zapateo imitan a la lluvia torrencial que cae, o como el acto de aplanamiento del piso para morar.

Estos niños, cuando crecen, se ven obligados a abandonar su comunidad y se trasladan a las ciudades por razones de estudio o labor. Así, estos niños o jóvenes, poco a poco, se van dando cuenta de las diferencias culturales: respeto a la naturaleza y a los mayores, gestos con la mano y el uso de la venia. Para adaptarse en la ciudad, tienen que aprender a imitar a los citadinos. En esta realidad intercultural los pobladores del campo comparan la suya con la otra; pero, por la presión escolar, social y de los medios de comunicación, pocos valoran lo aprendido durante la infancia.

Con la carretera y electricidad llega la “civilización” a las áreas rurales. Así, poco a poco la ciudad va contagiando sus virtudes y defectos.

 

LA GENTE DEL ÁREA URBANA

La gente del área urbana se siente superior a la del área rural porque en la urbe están localizadas las instituciones del poder político, económico y educativo; los mejores servicios y oportunidades laborales con mejor salario... Así, la ciudad es considerada como un modelo.

Los niños de la urbe. Desde que pueden ver y oír, interactúan con los familiares y cosas que están en sus cercanías como los juguetes con quienes juegan y conversan. Con el transcurso del tiempo van viendo y oyendo imágenes que salen en los aparatos electrónicos. Así pasan el tiempo. Al movilizarse fuera de sus viviendas conocen el paisaje urbano de gentes y vehículos en las calles ruidosas, ambiente de poca seguridad.

Los niños urbanos del Siglo XXI, generalmente, se distraen con los programas que salen en los aparatos electrónicos; y algunos, de tanto ver y oír esos programas, se vuelven adictos de las plataformas digitales; por eso, no dejan sus aparatos aun estando en la mesa a la hora del desayuno, almuerzo y cena. Para tener acceso a ciertos programas tienen que registrarse pagando. Los programas que distraen con fantasías y con retos virales hasta con el recurso de la violencia influyen a los niños más que los familiares y profesores. Sus modelos son los personajes de los programas que ven y oyen. Estamos siendo testigos de la aparición de los niños híbridos o humanos robotoides que no viven ni deciden ni actúan sin la intervención de la máquina y de la inteligencia artificial. De tanto ver las frecuentes ofertas comerciales de ciertos productos, sus mentes se van formando en consumidores y obedientes de los retos que les propone la máquina. ¿Son los seres posthumanistas? “La raíz de estos problemas es una mentalidad tecnocrática y posthumanista, que tiende a considerar a la persona como un objeto manipulable”. (León XIV, Magnifica humanitas, 172).

Estamos viendo la aparición de nuevas enfermedades mentales. Al respecto, algunas preguntas: ¿Los que crean y dirigen los programas virtuales para los niños tienen los conocimientos suficientes de Pedagogía y Psicología Infantil? ¿Los programadores y difusores asumen su responsabilidad de las consecuencias? ¿Hay alguna institución de control y sanción de estos programas? ¿Hay el uso ético y responsable de los programas? ¿Estamos, realmente, ante una nueva patogenia virtual?

Así, en nombre de la civilización y la modernidad muchas ciudades crecen destruyendo montañas y la biósfera. Sobre estas áreas destruidas se construyen viviendas de cemento, metal, plástico y vidrio. Una demostración de que no hay educación del cuidado de la naturaleza.

CONSIDERACIONES FINALES

1. Las áreas rural y urbana son dos realidades que deben complementarse porque de ellos depende el verdadero progreso humano.

2. Los currículos escolares deben ser integrativos y no sólo urbecéntricos. Así como los del campo llegan a la ciudad a aprender; los citadinos deben ir al campo a conocer a la naturaleza y comprender la realidad mágica y comunitaria de la gente del campo para valorarla.  

REFERENCIA

León XIV, 2015, “Magnifica humanitas”.



lunes, 9 de marzo de 2026

CONVIVENCIA HUMANA Y CANINA EN LAS URBES

 CONVIVENCIA HUMANA Y CANINA EN LAS URBES

Francisco Carranza Romero

Las urbes actuales no están pobladas solamente de gentes; cada día aumentan las mascotas. Entre éstas, los perros constituyen la mayor cantidad y hasta son considerados como miembros de la familia humana porque rompen la soledad. Algunos canes no comen la sobra de sus amigos o dueños humanos, tienen su menú especial; son bañados y arreglados con criterios estéticos de los cosmetólogos caninos; si hace frío usan ciertas ropas y zapatitos; las clínicas especializadas en cinología velan por su salud y, cuando se mueren, son enterrados en cementerios especiales.

Sin embargo, la convivencia no planificada de humanos y canes dentro de la casa y en áreas públicas externas crea problemas de higiene, salud, orden y asuntos legales.

Higiene y salud. Las áreas de césped de los parques y bordes de las aceras, por más que parezcan bellos paisajes verdes, no están en condiciones como para sentarse o echarse cómoda y despreocupadamente porque se han convertido en urinarios y cagaderos de perros que son sacados de las casas no sólo para pasearlos y relajarlos sino también, como se ve en la realidad, para que hagan sus necesidades. Generalmente, los que hacen pasear los perros son gentes contratadas para este servicio; pocas veces son los propios dueños. 

Las personas que transitan por las aceras deben tomar muchas precauciones; más aún en las aceras estrechas y sinuosas para evitarse experiencias desagradables. Hay deposiciones perrunas regadas en los pisos: dispersas o en montoncitos de toda forma, consistencia, dimensión, color y olor. Por la cantidad de excrementos en las áreas públicas se deduce que son pocos los que recogen la mugre en bolsitas y las botan en los basureros establecidos y no en cualquier lugar como se ven en los bordes de las aceras. Estas caquitas perrunas, una vez resecas, pulverizadas y atomizadas vuelan con el viento, se pegan en la ropa, cara y cabellera de los caminantes; entran a las fosas nasales, bocas y ojos de quien sea; y también entran a las casas en las plantas de los zapatos porque muy pocos se los quitan y dejan en la entrada como se acostumbra en algunos países de Asia. 

Las manchas oscuras que parecen aceite derramado o humedad de agua debajo de los postes, bancos, graderías y esquinas son los resultados de las meadas continuas de los perros machos. Las perras, sólo abren las piernas y riegan las plantas y pisos. Toda esta asperjada se hace ante la mirada complaciente y despreocupada de sus cuidadores.

Los excrementos y orinas de perros en áreas públicas son elementos que contaminan y afectan la salud física de la gente que vive en las urbes.

Orden, respeto y tranquilidad. Algunos que hacen pasear a uno o varios perros ensartados, al ver a los transeúntes humanos caminando en sentido contrario, no los toman en cuenta; van despreocupados mirando y escuchando sus teléfonos celulares o con los ojos dirigidos a otro lugar sin hacerse a un lado con su manada. Ante esta conducta del desconsiderado cuidador de perro, el peatón es el que cede el paso bajando con todos los riesgos hasta la vía por donde transitan los vehículos o hacia algún margen que puede estar en desnivel. El peatón trata de evitar el contacto, ladrido y mordedura del perro. 

En los edificios multifamiliares los ladridos y aullidos perrunos dentro y fuera de las viviendas rompen la tranquilidad de los humanos que moran allí. Y, cuando se aconseja y exige que las mascotas deben ocupar sus espacios, algunos cinófilos (los que aman al perro) alzan la voz sin pensar sobre los cuidados y las normas de convivencia entre gentes y animales. Esto afecta a la salud mental de la gente. La cinofilia, en las urbes del Siglo XXI, va ganando a la antropofilia. 

Ley sobre los perros. Cuando un perro daña el bien común, asusta o muerde a otra mascota o gente, ¿quién debe asumir la responsabilidad legal? El uso de correa y bozal no son suficientes para controlar a los perros agresivos pasivos o activos. Por esta esta razón es urgente crear normas sobre los perros (De canibus lex). Como ciudadano que vive en la ciudad propongo algunas sugerencias: 

El perro que vive en la ciudad debe estar registrado en un organismo de la institución local con sus datos de edad, raza, color y otras características particulares. Algunas personas que gustan fabricarse sus linajes extranjeros pueden también hacer lo mismo para sus queridas mascotas. 

Debe tener un microchip para ser identificado y ubicado rápidamente cuando se pierde o se enferma o cuando es autor de algún daño. 

Debe tener su ficha de vacuna a fin de evitar la transmisión de enfermedades que puedan contagiar a su especie y a los humanos cercanos. 

Se debe crear el seguro obligatorio del perro, lo cual debe ser pagado por el dueño, para indemnizar los daños y perjuicios causados por su perro. 

Lar urbes entre ladridos y mordidas. De tanto convivir con los perros, la vida urbana, poco a poco se va volviendo en perra vida, un calificativo que encaja bien a la realidad actual de algunas urbes donde los políticos, autoridades y perros no sólo ladran, sino que también muerden ávida y placenteramente. Y en el verano de clima canicular, todos sentimos el calor como mordidas de perros.

Los filósofos, artistas y psicólogos pueden opinar mejor sobre los cinocéfalos de tiempos remotos. Como se ve, hay mucho tema no sólo para los cinólogos.







miércoles, 4 de febrero de 2026

UNA VIDA RECORDADA Y CONTADA

 

UNA VIDA RECORDADA Y CONTADA

Francisco Carranza Romero

 

Puede ser una imagen de texto que dice "AMADEO B. AGUILAR AGUILAR ಮ್ರ್.ಿ UN MOLINO DE CARAZ Y OTRAS HISTORIAS. c"

 

Amadeo Bernardo Aguilar Aguilar, autor del libro “Un molino de Caraz” (2025, Ornitorrinco Editores, Lima) narra con emotiva sencillez la realidad multiétnica y multicultural del Perú y los acontecimientos que dejaron huellas en su vida: su nacimiento en un hogar donde se habla castellano y quechua, la unidad familiar, las creencias, las fiestas populares, los vecinos y amigos, los centros educativos y otras peripecias de su vida. Las fotos familiares demuestran con objetividad sus relatos.

El ser humano inicia su vida en un lugar y fecha sin haberla programado. Nuestro nacimiento es nuestro destino. Todos, sin excepción, somos indígenas según el verdadero significado de la palabra; además, somos seres con historia de hace siglos y milenios. Y, mientras crecemos vamos sintiendo muchas simpatías y antipatías sociales, culturales, por el color de la piel y por el lugar de nacimiento. En esta situación de prejuicios hay pocos como Amadeo que asumen con orgullo sus orígenes; mientras otros viven mintiendo y arreglando sus historias.

Sobre su nacimiento e infancia junto al molino de Raupo, en Caraz, (Áncash, Perú en 1948), dice “… un universo de ruidos y silencios, de aguas y juegos, de miedos y alegrías. Allí descubrí que la vida, como la harina, se forma en la molienda constante del tiempo” (p. 19). Este libro de Amachu (hipocorístico de Amadeo) es para leerlo con calma y reflexión porque es la historia de un peruano que no ha perdido su choledad, su peruanidad aun viviendo y realizándose profesionalmente fuera del Perú. La educación escolarizada en todos los niveles, por suerte, no lo domesticó ni colonizó ni le quitó su orgullo; le sirvió para encontrarse consigo mismo. Hay dos relatos en español y quechua ancashino del Callejón de Huaylas.

Cuando cuenta sobre sus experiencias infantiles en los campos y cerros de la Cordillera Negra aparecen espontáneas, cual hongos después de la lluvia, los hipocorísticos quechuas (variación cariñosa del nombre propio: palatalización de los sonidos y reducción de sílabas), topónimos, zoónimos, fitónimos y etnónimos; entonces se siente la presencia de la lengua quechua que sobrevive gracias a la resistencia de los propios usuarios; no tanto por la política lingüística de los ministerios de educación y cultura.

La vida, como en todo grupo humano, está basada en creencias y símbolos como los siguientes: “Cuando a mediodía quería comprar sal, me decían: No hay porque tenían la creencia de que vender sal a mediodía traía mala suerte” (p. 29). “En ese tiempo… había panaderías, una pequeña bandera blanca lo indicaba” (p. 50). La banderita blanca también indicaba la venta de la chicha blanca de maní. La banderita roja indicaba la venta de carne o chicha de jora.

Conocí a Amachu en la Escuela 339 cuando llegué a Caraz, capital de la provincia de Huaylas, para continuar los estudios de primaria porque en mi pueblo de Quitaracsa había sólo hasta el Segundo Año, gran logro de mis mayores que viajaron hasta Lima para solicitar, suplicar y aligerar los trámites. Él estaba en un grado menor que yo. Era otro pie descalzo como yo. Su descripción de los estudiantes procedentes del campo es real: “Creo que todos los de la zona rural hablaban más quechua que castellano, los entendí hablar algunas veces, aunque en clase estaba prohibido hablarlo” (53). “... algunos que venían de las aldeas agrícolas… con gran esfuerzo hablaban castellano; conversaban en quechua entre ellos, en voz baja” (p. 150). Yo también era un niño que tenía mejor comunicación en quechua que en castellano. Al hablar del quechua dice algo testimonial: “Al pasar del medio rural al medio urbano fui descubriendo la importancia de esa lengua. Era normal en el medio rural, pero en la ciudad tenía poca aceptación y muchas veces era ignorada o menos apreciada” (p. 79). La educación escolarizada peruana, entonces y hoy, sigue siendo castellanizante en las clases, textos y exámenes. En las ciudades, para hablar nuestra lengua nativa teníamos que bajar la voz para evitar las burlas y menosprecios de los que, por sus apellidos y códigos de comunicación, se sentían ser los descendientes directos de los colonizadores. Ignoraban que los nombres fueron impuestos por el bautismo; los apellidos eran de los que se repartieron las tierras con gentes, animales y plantas. Gracias al qapaq (divinidad) algunos seguimos atreviéndonos a usar la lengua de nuestros ancestros cuando conviene, y la investigamos con afecto.

Amachu y yo compartimos la vida escolar de la secundaria en el seminario diocesano San Francisco de Sales, en Huaraz. Yo me salí del seminario junto a otros rebeldes seminaristas faltando un año para concluir la secundaria. Los monjes benedictinos estadounidenses -los superiores- y nosotros -estudiantes andinos- no nos comprendimos por tener el modus cogitandi diferente.

Después de seis décadas nos hemos vuelto a ver en Lima y nos hemos contado tantas aventuras vividas dentro y fuera del Perú. Es que él, después de graduarse en la Facultad de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, continuó sus estudios de postgrado en Economía Rural en Bélgica. Tanto en Perú como en Bélgica laboró como pudo mientras estudiaba. Sus logros son productos de sus esfuerzos.

Nos comparte una experiencia amarga del 25 de julio de 1986 que afectó a su esposa belga y a su hijito cuando fue a recoger su nuevo pasaporte porque fue capturado y encerrado en el calabozo del Palacio de Justicia porque Bernardo Aguilar Aguilar estaba en la lista de los buscados por la policía; su argumento y protesta de que él era Amadeo Bernardo Aguilar Aguilar no cambió la situación. El 31 de julio, gracias a la intervención de un abogado, se aclaró: la persona buscada por la justicia había nacido en Huata en 1904; el detenido había nacido en Caraz en 1948. “Después de una semana salí en la tarde del viernes primero de agosto. Me quedaba un pensamiento o una pregunta: cuántas personas se encuentran injustamente en las cárceles del país y aún peor, ¿tendrán a alguien que se ocupe de ellas? (131). Es la triste realidad: La justicia se hace sorda y ciega cuando el acusado es pobre y sin influencias.

Y, gracias a este libro deduzco que el cura Vicente Aguilar fue quien subió el cerro piramidal Shuytujirca (shuytu hirka: colina piramidal) que está sobre Quitaracsa, y que demostrando su alegría por haberlo logrado gritó eufórico desde la colina un ¡aaji! que se escuchó hasta en el poblado. Desde entonces la colina es más conocida como Kuura Qaparinan (donde el cura grita el aaji de alegría). Y ese atrevido cura había sido tío de Amadeo Aguilar. Una grata sorpresa, Amachu.



lunes, 19 de enero de 2026

DANIEL HARO HARO, UNA VIDA CUIDANDO LOS OJOS

 

DANIEL HARO HARO, UNA VIDA CUIDANDO LOS OJOS

Francisco Carranza Romero

En noviembre de 2025, mi esposa y yo, enterados de la delicada salud de la hermana Amparo, fuimos a su comunidad religiosa donde ella me entregó otro libro escrito por su hermano Daniel: “Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú” (2025). Este oftalmólogo de rica trayectoria profesional ya había escrito “Para una historia de la oftalmología en el Perú” (2008) y “Oftalmología en la altura” (2019).

¿Quién es Daniel Enrique Haro Haro? Es un profesional que vive ayudando a la gente en la conservación de la salud visual. Nació en la provincia andina de Carhuaz

 (Áncash, Perú) en 1938. Egresado de la Facultad de Medicina de San Fernando, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y doctorado por la Universidad Cayetano Heredia. Ha participado activamente en la vida de la Sociedad Peruana de Oftalmología (SPO) ocupando varios cargos, vicepresidente de la Junta Directiva 1985-19876; y presidente de Junta Directiva 1995-1996. En junio de 2023 le encargaron hacer el himno de SPO, labor que cumplió con la ayuda de su hija Maribel. Mark Contreras (Universidad Nacional de Música) compuso la música del himno. Y en diciembre de 2023, con motivo de la celebración del Día de la Oftalmología fue cantado por Rocío Ardito, Gabriela Quezada y María del Carmen Quiroz.

En sus tres libros en orden retrospectivo, vemos sus investigaciones, esfuerzos y deseos de que la profesión médica esté al servicio de todos los que tienen problemas de salud.

“Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú” (2025). Dice con humildad: “No pretendo que esta publicación sea una historia, ni siquiera un relato o crónica del devenir oftalmológico peruano. Deseo que sea un intento de reactualizar nuestro ayer corporativo para reivindicar a personajes olvidados, a quienes les debemos gratitud eterna por lo que hicieron … a favor de la especialidad en nuestra nación” (p. 48). Nos comparte los datos históricos: “Durante el siglo XIX, la labor oftalmológica en nuestro país estaba a cargo de médicos y cirujanos generales que se encargaban de solucionar algunos problemas de la salud ocular de la población” (p. 8). La Cátedra de Oftalmología fue creada en 1871 en la Facultad de Medicina de San Fernando (UNMSM), siendo José María Romero el encargado de la cátedra. Y con justa razón él es reconocido como padre de la oftalmología peruana.

El 21 de agosto de 1941, en asamblea general, por el pedido de los médicos Jorge Valdeavellano y Carlos Yori se creó la Sociedad Peruana de Otorrinolaringología y Oftalmología juntando dos especialidades médicas. Esta convivencia duró hasta el 23 de diciembre de 1958 en que se separaron pacífica y amablemente. El 29 de diciembre del mismo año se fundó la Sociedad Peruana de Oftalmología (SPO). Presidente: Hugo Bayona. Secretario: Alberto Castillo. Y el 4 de enero de 1959 fue la Ceremonia de Instalación de la Primera Junta Directiva. Luego se preparó el estatuto y se eligió el símbolo de SPO.

El Estatuto tiene tres objetivos: 1. “Ético-deontológico y gremial, a fin de velar el ejercicio profesional con ética y decoro, … favoreciendo las relaciones personales e institucionales”.

2. “Científico-docente, para propender la elevación del nivel científico de la especialidad”.

3. “Preventivo-social, siguiendo los conceptos de medicina preventiva, … especialmente en los aspectos de la educación sanitaria” (p. 33).

El símbolo escogido para SPO fue “el ojo de Chavín” que aparece en el monolito conocido como el Lanzón de Chavín (1200 a. C.-400 a. C.). Es el símbolo de la peruanidad.  

 




“Oftalmología en la altura” (2019). Son los resultados de sus investigaciones en la región andina, cuna de las culturas Chavín, Huari, Tiahuanaco, Inca. Desde hace milenios mucha gente vive en la zona jalca (3000- 4800msnm) donde las condiciones naturales afectan a la salud. Aquí está una enfermedad ocular: Glaucoma (quyru en quechua). Carnosidad en los ojos. El doctor Haro dice con conocimiento de causa: “El pterigión, afección ocular común en el Perú, tiene una connotación importante en la sierra, no por la gravedad de sus síntomas y signos, ni por las dificultades en su tratamiento quirúrgico, sino por la falta de atención primaria de salud ocular y la inequidad por parte del Estado en la atención de miles de pobladores de los andes, convirtiéndose en causa importante de ceguera” (p. 84). A mayor altura menos glaucoma; pero, “En el Perú, se calcula que el 20% de ciegos es por causa del glaucoma y se considera que igual porcentaje de la población… está en peligro de contraer esta terrible enfermedad. Por estas razones, el glaucoma debe ser detectado a tiempo” (p. 104). Él, como andino que es, denuncia el centralismo en el servicio de salud. “El pterigión, … causa de la ceguera en las comunidades andinas, por falta de humanidad y por inequidad en la atención de la salud de los peruanos que viven en lugares alejados” (p. 15). “En mi largo trajinar por la sierra desde niño… he mirado al Perú Profundo, donde millones de peruanos y peruanas viven privados de la atención primaria de salud, y tratan de aliviar sus dolencias como pueden por la inequidad existente” (p. 173). La injusta realidad social del Perú donde el paciente del área rural, para recibir la atención médica, debe hacer el largo viaje a la urbe donde están localizados los centros de salud.

Por sus servicios en las áreas rurales conoció las enfermedades del ojo de los pobladores y las formas de tratamiento tradicional. Además, pudo conocer las creencias relacionadas con la vista como “mal de ojo” u “ojeo” (ñawipa: lit. por el ojo, por la mirada). Descarga afectiva visual descontrolada a un ser que aún no ha desarrollado su defensa. Por algo, los que saben aconsejan que los niños no deben ser expuestos antes de que cumpla los tres meses. Y la persona mayor debe evitar la expresión de mucho afecto visual, verbal y gestual, ni tener mucho contacto porque lo enferma. La adultez no es sólo acumulación del tiempo vivido, es también la acumulación de conocimientos para no afectar a su comunidad. Los síntomas del mal de ojo: fiebre, vómito, diarrea, anorexia, insomnio y abulia. Su curación tradicional: Una persona mayor -después de lavarse bien las manos- frota todo el cuerpo del niño con granos de sal natural. Después de este acto el paciente comienza a sentir alivio: la fiebre comienza a bajar lentamente, cesan el vómito y la diarrea, se abre el apetito, duerme bien y tiene ganas de vivir que las expresa con sus movimientos y expresiones alegres.

La salud, educación y seguridad, desgraciadamente, no llegan a los pobres y a las zonas pobres y se han convertido en actividades privadas porque son buenos negocios.

“Para una historia de la oftalmología en el Perú” (2008). Hablando de los errores de los médicos que producen enfermedades (iatrogenia) reconoce con humildad que “La iatrogenia está latente en cualquier especialidad… Es evidente que cuando se recurre a la oftalmología, en forma arbitraria y desmedida, se originan … padecimientos iatrogénicos” (p. 186). “Algo más grave sucede en aquellas personas que hacen mal uso de lentes de contacto; ya que en Perú no sólo lo recetan los médicos oftalmólogos, sino los optómetras y ópticos” (p. 187). Y denuncia la cruda realidad: “A diario se comprueba… que individuos que no poseen la menor preparación ni la titulación correspondiente ejercen ilegalmente la especialidad, poniendo en grave riesgo la salud ocular de la población que acude a sus “consultorios” (p. 190). Es el intrusismo de gente que comercializa la salud.   

Compartimos las preocupaciones del doctor Daniel Enrique Haro Haro. Los centros educativos en todos los niveles: Primaria, Secundaria, Estudios Superiores deben tener el objetivo principal: formar personas útiles para sí mismos, para la sociedad y para la naturaleza. Pero, como se ve en la realidad, el proceso educativo está formando a gentes sólo para ganar dinero como sea; porque el dinero se ha convertido en la medida del ser humano.

 Referencias

Haro Haro, Daniel Enrique: 2008 “Para una historia de la oftalmología en el Perú”. Lima, 

    Forma e Imagen.

    2019 “Oftalmología en la altura”. Lima, RF Publicaciones y servicios.

    2025 “Los albores y el devenir de la oftalmología en el Perú”. Lima, Lucent Peru S.A.C.


jueves, 23 de octubre de 2025

HABLAR Y ESCRIBIR CON ARBITRARIEDAD

 HABLAR Y ESCRIBIR CON ARBITRARIEDAD

Francisco Carranza Romero

    El ser humano tiene un sistema de códigos para su comunicación con otros miembros de su comunidad. Y la lengua es un sistema (“conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí”, Diccionario de la Real Academia Española).

LENGUA HABLADA. Los seres humanos, para comunicarse usan gestos y sonidos orales. Los líderes culturales, preocupados de la comprensión de los miembros de su comunidad, determinan el número de sonidos (fonemas) de la lengua que usan y aconsejan que deben ser pronunciados bien. Un sonido o las uniones de sonidos se convierten en palabras con significados que son clasificadas según sus funciones. Las uniones de palabras forman frases y oraciones.

    Todas las expresiones obedecen a las normas creadas para sostener la unidad grupal. Por eso, no basta hablar una lengua; hay que hablar bien. El simple uso no es la regla. El buen uso es la regla.

LENGUA ESCRITA. Los seres humanos, conscientes de la necesidad de conservar lo que piensan y dicen o para poder enviar mensajes a donde no llega la voz, inventaron la escritura con ideogramas (símbolos que representan ideas) y letras (grafías que representan los sonidos). Estaban conscientes de la realidad: Verba volant; scripta manent. Y, para evitar el uso arbitrario de las grafías, el grupo culto de los usuarios estableció las normas que ayudaran la comprensión y unidad de los escribientes.

    El idioma castellano es de escritura alfabética latina. Desde los tiempos de Elio Antonio de Nebrija se ha repetido el principio: “Una letra para cada sonido, y un sonido para cada letra”. Aquí surge el problema porque cada hablante tiene su forma de hablar (idiolecto) y cada grupo humano tiene su habla diferente según su localidad (dialecto). El deseo, por más bueno que sea, no siempre se hace realidad; por eso seguimos con problemas que debemos conocerlos y corregirlos para colaborar en la unidad hispánica.

    Cito algunos casos donde hay problemas:

Vocales: diptongos crecientes (cuarto, piano) y decrecientes (aire, peine). Los adiptongos o hiatos se marcan con tilde: cafetería, capicúa, oí, país.

Consonantes: las letras c, g tienen dos realizaciones fonéticas cada una.

    La letra ce con las vocales a, o, u suena como k (oclusivo palatal sordo): casa, comida, culantro; con e, i es fricativo sibilante: cerca, círculo.

    La letra ge con vocales a, o, u es oclusivo velar sonoro: gato, gota, gula; con e, i se pronuncia como la jota (fricativo velar sordo): gente, gitano.

     En las pronunciaciones de ce, ci, s, z hay los fenómenos de ceceo y seseo (en Andalucía e Hispanoamérica).

    En la pronunciación de las letras ye y elle la mayoría opta por el yeísmo. Los bilingües quechua-español diferencian bien la ye de la elle.

    También hay grupos consonánticos en inicio de sílaba: br, bl (bramar, blando), pr, pl (soprano, plano), tr, tl (tráfico, atleta), gr, gl (grato, glacial), cr, cl (cráneo, declinar), fr, fl (franco, flaco). En margen final de sílaba no se realizan.

Dos letras mudas: La consonante h (hambre, huevo) y la vocal u en estos casos: que, quinto.

    Nebrija, considerado el primer lingüista y gramático de la lengua castellana, ya tocó los problemas mencionados en el “Vocabulario castellano - latino” (1495, Universidad de Salamanca) y en “Reglas de orthographía en la lengua castellana” (1517, Alcalá de Henares). He tenido acceso a este libro gracias a la edición comentada por Antonio Quilis Morales en 1977, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá.

Acentos.

    El castellano tiene dos acentos: acento de intensidad y acento de tono. Para marcarlos, cuando es necesario, se recurre a los signos diacríticos.

Acento de intensidad. Las palabras se clasifican por la ubicación del acento: agudas (pared, pasión), grave (pera, césped), esdrújulas (número), sobreesdrújulas (dígamelo). Los sustantivos, pronombres, adjetivos, verbos, adverbios tienen acentos que, según las normas, pueden llevar la tilde o no. La tilde es una rayita oblicua que baja de derecha a izquierda (´).

    Los pronombres átonos son: 1. Personales: me, te, se, la, lo, le, nos, os. Relativos: quien, que, cual. 2. Los adjetivos átonos: posesivos: mi, tu, su (antepuestos a los nombres).

Acentos de tono. Se distinguen con signos diacríticos dobles: de apertura y cierre.

    De interrogación: ¿…? Ej.: ¿Me comprende?

    De exclamación: ¡…! Ej.: ¡Claro que sí!

    Por la influencia de la ortografía inglesa algunos no escriben los signos de apertura. La lengua castellana tiene sus normas ortográficas que hay que conocerlas y respetarlas. Cada lengua tiene sus normas.

 

Signos de ritmo: coma, punto, punto y coma, puntos suspensivos.

Signos para aclarar o complementar la información. Son signos dobles (de cierre y apertura): entre paréntesis, comillas.

    Para escribir con corrección hay que estudiar las normas de la ortografía de la lengua que se usa. Pero, desgraciadamente, hay documentos oficiales de los ministerios, municipalidades y de otras instituciones (de salud, educación, seguridad, etc.) redactados con muchos errores ortográficos, especialmente de la tilde para marcar el acento de intensidad.

    En el uso de la lengua se mide el nivel de conocimiento de ella. El uso con conocimiento de los códigos lingüísticos diferencia al hablante culto del inculto.

 

EL CASTELLANO EN PERÚ

    ¡Ay, Perú! es la exclamación espontánea al ver en muchos lugares palabras que deberían llevar tilde pero que están sin tilde como en estos ejemplos: PERU en las placas de los vehículos. POLICIA, COMISARIA en los vehículos, uniformes y locales policiales. MAXIMA referente a velocidad y altura en las vías de transporte. MONTICULO, AGATAS, OVALO en los nombres de lugares y calles. NUMERO, PORTERIA, SOTANO en la entrada de los edificios y en los estacionamientos. CARNICERIA, CLINICA, LAVANDERIA, LICORERIA, NOTARIA, OPTICA, PERFUMERIA, SASTRERIA, VIDRIERIA en los avisos. CESAR, ALCANTARA, CESPEDES, ROCIO en los nombres, Ni hablar de los anuncios en los mercados donde los avisos y nombres de productos están con errores de letras y tildes. Un caos babélico.

   Y hay palabras que cambian de significado por la tilde: revólver, revolver; público, publico, publicó. 

    Cuando se hace la observación de estos errores y horrores ortográficos, la respuesta del que se cree sabihondo de la lengua es: “Las letras mayúsculas no llevan tilde”. Y, cuando se le pregunta: ¿En qué norma de ortografía se basa para decir eso? La respuesta inmediata y tajante del sabihondo-ignorante: ¡Así es! La ignorancia, realmente, es patológica.

    En el estacionamiento de un centro de ventas de una universidad hay avisos con letras minúsculas donde la palabra vehículo aparece sin tilde 2 veces; pero en plural, qué sorpresa, está con tilde. Cuando comenté sobre estos y otros errores ortográficos, uno con uniforme de empleado me respondió con su atrevida y patética sinceridad: “Por las puras huevas habla. ¡Esto es Perú!” Para este ciudadano el Perú no tiene remedio; y hace recordar la pregunta del personaje Zavalita: “¿En qué momento se jodió el Perú?” (Mario Vargas Llosa: “Conversación en la Catedral”).

    Los que redactan los documentos oficiales, los que fabrican las placas y los que redactan y pintan los avisos públicos ignoran las normas básicas de la ortografía castellana. Y los que reciben y pagan por estos materiales plagados de errores lingüísticos son otros ignorantes y cómplices; por tanto, no deben echar la culpa sólo a los ignorantes escribientes y técnicos (técnico: palabra esdrújula que lleva tilde sin excepción).

    La educación escolarizada en todos los niveles (primaria, secundaria y superior) tiene que enfatizar en el buen uso de la lengua en sus realizaciones oral y escrita para superar las arbitrariedades lingüísticas. Pero, desgraciadamente, los grados de escolarización y los títulos académicos no garantizan el uso correcto de la lengua. Se puede tener conocimiento de muchos datos; pero, escribir y explicar en forma correcta y sencilla es saber. “[…] hoy en día resulta evidente que el solo conocimiento de la estructura de la lengua no garantiza un desempeño eficaz en las interacciones comunicativas. Los procedimientos que se llevan a cabo en el aula de clase deben centrar su atención pedagógica en los usos lingüísticos y comunicativos con el fin de que los estudiantes desarrollen un saber hacer cosas con las palabras”. (Lomas, p. 21, citado por Edilberto Cruz).

    Más allá de la ortografía también hay errores gramaticales en el uso de la lengua castellana: concordancia de género y número; conjugación verbal, especialmente de los verbos irregulares que en latín también son irregulares; consecutio temporum

    Las redes sociales y los avisos en las vías y en todo lugar demuestran el nivel cultural de los ciudadanos de una localidad, porque la lengua es un factor cultural muy importante. Por esta anarquía o majadería fonémica, ortográfica y gramatical se conoce el nivel lingüístico de los usuarios.

Una propuesta para incentivar la competencia lingüística escrita: En los concursos para los cargos donde la comunicación escrita cumple su función, se debe pedir la redacción sobre un tema sin recurrir a los aparatos electrónicos. Así se podrá seleccionar funcionarios con buen nivel de conocimiento de la lengua. Los que registran las partidas de nacimiento son los que han diversificado los apellidos de los hermanos del mismo padre y madre creando problemas que, para corregirlos, hay que gastar tiempo y dinero porque es un proceso burocrático. Como ejemplos cito los apellidos más comunes con varias versiones de escritura, siendo la primera la correcta: González, Gonsález, Gonsalez, Gonzales; Sánchez, Sanchez, Sanches; Rodríguez, Rodriguez, Rodrigues… El registrador de las partidas ignora el origen del sufijo -ez (hijo de, hija de). Y hasta se justifica autoritario: “En los nombres propios no hay reglas”. Para él o ella va este principio latino: Uti non abuti. Quien no asume su error nunca superará su estado de ignorancia.

    Pero, Perú no es el único país donde hay estos errores en el uso de la lengua castellana; viajando o leyendo constatamos las faltas. Error de muchos, consuelo de tontos.

 

Referencias

Cruz Espejo, Edilberto; 2009, “Nuevo elogio a Nebrija”, Academia colombiana de la lengua,

    Bogotá.

Lomas, Carlos: 1999, “Cómo enseñar a hacer cosas con las palabras.” Paidós, Barcelona.