martes, 26 de julio de 2016

LA JUSTICIA DIFAMADA

LA JUSTICIA DIFAMADA

Francisco Carranza Romero



Hasta Celestina clamó justicia.
En la obra “La Celestina”, atribuida a Fernando Rojas, hay gritos escandalosos de la vieja avara y mentirosa Celestina. Son gritos que hasta ahora tienen ecos sonoros. Cuando ella se niega compartir el dinero recibido de Calisto, sus cómplices Sempronio, Pármeno y Elicia amenazan matarla. En ese instante la vieja grita con el fin de ser escuchada:¡Justicia, justicia, señores vecinos! ¡Justicia, que me matan en mi casa estos rufianes!

Los familiares de los delincuentes también claman justicia
Como aquella Celestina los familiares de los delincuentes detenidos in fraganti y con las manos en la masa salen a la calle para marchar y gritar: ¡Justicia, justicia! Claman justicia sin pedir siquiera perdón a las víctimas del robo y asesinato.

Primero, deben responder a estas dos preguntas: ¿Amonestaron y castigaron a sus vástagos cuando éstos les mostraron los primeros trofeos de sus robos? ¿Castigaron a sus vástagos ante las primeras muestras de violencia contra la vida humana? 

Por el alto porcentaje de robos y asesinatos -algunas veces los dos delitos al mismo tiempo-, parece que los padres reclamantes de la justicia sólo engendraron hijos, pero no los criaron con los valores positivos de la vida. Cuando esos hijos llegaron a la edad escolar, los enviaron a la escuela porque la escolarización es obligatoria; pero no siguieron el proceso de la educación de sus hijos por estar “muy ocupados” o porque “confiaron en la escuela”.

Después de formar con falsos valores en el hogar salen a la calle a pedir justicia. Y, desgraciadamente, reciben el apoyo de alguna institución que no considera las maldades cometidas.

¿Los familiares de las víctimas reciben el mismo apoyo? Los defensores de los derechos humanos, primero, deben distinguir bien entre los victimarios y víctimas. Defender sólo a los delincuentes es fomentar más delincuencia.

El delincuente de cualquier color de piel y nacionalidad, de cualquier estrato social, debe pagar su delito porque ha causado dolor y sufrimiento a sus víctimas y familiares.

¿Perdón sin arrepentimiento?
Los que capturan, torturan y matan a los opositores no merecen el indulto. 
Los que desaparecen los cuerpos victimados para no dejar huellas no merecen el indulto. Los que esterilizan a los pobres para bajar el porcentaje de pobreza no merecen el indulto. 

Los que justifican las violaciones de los derechos humanos no merecen el indulto.

El perdón es para los arrepentidos y no para los autojustificadores. Los arrepentidos son los que asumen la culpa y muestran el cambio mental que conduce al cambio de conducta.

Por esta realidad, nuestra sociedad queda dividida entre victimarios y víctimas.

Justicia, palabra sin sentido
¡Ay justicia!, palabra que, por ser tan usada, está perdiendo su verdadero significado que se refiere al valor humano. Justicia, palabra que se va quedando vacía de contenido.

El asesino se justifica en voz baja o en voz alta y desafiante:  Yo sólo hice justicia. Yo capturé, torturé y desaparecí gente en nombre de la justicia. Actué en nombre de la justicia. Yo hice cumplir la ley. Yo sólo cumplí las órdenes de mis superiores. 

Y los superiores evaden su responsabilidad diciendo que, aunque hubieran dado órdenes, no las ejecutaron. Y algunas veces, niegan haber dado tales órdenes.

Los civiles y uniformados usan la violencia contra otros en nombre de la justicia, en nombre de la patria y en nombre de la ley.

Si el asesino es religioso, porque también se mata en nombre de la divinidad, dice: Yo serví a mi religión. Yo cumplí la santa voluntad de dios -y cuando escribe el sustantivo referente a la divinidad lo hace con la letra mayúscula, posiblemente para mayor gloria de Dios-.

El ladrón también se justifica: “Yo robé por necesidad” (hambre, medicina urgente). Podría ser comprensible una vez. Pero hay quienes siguen robando y repitiendo la misma justificación. “Yo robé porque otros también roban” (se refiere a las malas autoridades políticas y militares, a los empresarios, a los comerciantes quienes, aunque robaron, no están en la cárcel).

La víctima pide justicia porque la justicia no se aplica a su favor. Y, como nadie cumple la justicia, quiere hacerse la justicia por sus propias manos. Así el círculo se cierra.

¿Quién debe impartir la justicia?
Las instituciones que deben velar y aplicar la justicia están muy difamadas porque muchas sentencias dependen de la contratación de abogados expertos y de buenas relaciones en todos los niveles. El que puede pagar más tiene el mejor equipo de defensa, y es declarado inocente aunque sea culpable realmente. Todo depende del poderoso don dinero. Da la apariencia de que la “interpretación” de la ley es arbitraria y no según la semántica de la lengua; según el cliente que llega al juzgado.

Son los profesionales de Leyes los que más hablan de “interpretación auténtica”, “interpretación doctrinal” aunque no hayan estudiado Hermenéutica ni Traductología.

domingo, 26 de junio de 2016

EL MUNDO DINÁMICO DE LOS QUECHUAS

EL MUNDO DINÁMICO DE LOS QUECHUAS

Francisco Carranza Romero


PATSA / PACHA

Para comenzar, partimos de la diferenciación formal y semántica de las palabras patsa, pacha en el quechua ancashino, conocido como Quechua I (Q I). El Q I es considerado como la forma más anticuada.


Fonólogicamente: Tiene dos pares mínimos que lo diferencia del Q II: ts / ch; vocal breve / vocal larga.
Fonemas africados alveolar /ts/ y el palatal /ch/.
Patsa: Esta palabra abarca el espacio (suelo, lugar, planeta Tierra) y el tiempo (lo cronológico y el suceso).  Por tanto, significa “mundo”, la realidad que no puede existir fuera del espacio y tiempo.
Pacha: estómago, vientre, parte central abultada o amplia. 
Pachasapa (pacha-sapa) > pachas (apocopación del morfema aumentativo –sapa): barrigón, panzón. Es la referencia al aspecto físico. Nos recuerda a la princesa Pachas, esposa de Huayna Cápac y madre del inca Atahualpa. Es un apellido usado en Perú.
Otro ejemplo: tsaki (seco) / chaki (pie).
Vocales breves y largas: haku (manto) / haaku (vacío); ama (no prohibitivo) / amaa (pateón de los gentiles).

Dialectalmente, el quechua se divide en Quechua I (Áncash, Lima, Cerro de Pasco y Huánuco); Quechua II (todas las otras variedades del Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Argentina y Chile).

TRES PRINCIPIOS QUECHUAS

En este momento nos interesa sólo patsa que aparece en tres principios: Patsa tikran. Patsa tuman. Patsa kutin. En las tres expresiones el sujeto es patsa, los elementos variantes son los verbos de movimiento.

Los quechuas, desde los tiempos prehispanos, los repiten como sentencias porque intuyen, sienten y comprueban que el mundo es de continuo movimiento. Sin embargo, los quechuas no son los únicos que piensan que el mundo está en movimiento y cambio. Los hinduistas, budistas y taoístas de Asia también tienen similar concepción.

Hinduismo: El dios Shiva danza moviendo todo el universo, es la fuerza de la creación y destrucción. Budismo: Todas las cosas aparecen y se desvanecen. El dunhkha es sufrimiento y frustración. Taoísmo: El yin y el yang son dos fuerzas opuestas que dinamizan los ritmos interior y exterior de las cosas.

1. Patsa tikran: El mundo gira. El mundo rota alrededor de su propio eje.

El verbo tikray tiene varios significados que son explicables en los ejemplos:
Voltear algo: Pikshaykita tikray: Voltea tu bolso. Muestra la cara oculta de tu bolso.
Mover algo en el mismo espacio: Qinchata tikraa: Muevo la quincha dentro del mismo terreno. Labor que se hace en las majadas cuando la parte ya está abonada.
Traducir: Kastillanupita kichwaman tikratsishun: Traduzcamos del castellano al quechua.
Voltear, girar: Kayman tikramuy: Voltea hacia aquí.

La Tierra no es estática ni plana. El movimiento de girar da la concepción de la línea curvada en el mundo. La Tierra rota y produce las fuerzas centrífuga y centrípeta. Como “el mundo da vueltas”, lo que hoy está arriba, mañana puede estar abajo. Nadie piensa que una situación es permanente; los seres humanos son agentes y objetos de los cambios. 

Patsa tikran se refiere al mundo local, al mundo atómico y subatómico. La acción de girar del trompo, peonza, tortera (juguetes y cosas de poco valor), se expresa con el verbo hiruriy. Para estos casos a nadie se le ocurre usar el verbo tikray.

2. Patsa tuman: El mundo gira alrededor de otro núcleo. El astro Sol (Inti) es el núcleo en torno al cual giran los otros cuerpos celestes como la Tierra.

Patsa Intita tumapan: La Tierra gira alrededor del Sol. La Tierra participa en la danza estelar (quyllur tushu). Y la música es el resultado de la misma danza cósmica. “[...] toda la materia, ya sea en la Tierra o en el espacio exterior, está envuelta en una danza cósmica continua” (Capra, Fritjof: “El Tao de la Física”, p. 274).

Otro significado del verbo tumay es “retornar”: Wayanaynaw markaaman tumaa: Vuelvo a mi pueblo como la golondrina.

3. Patsa kutin: El mundo vuelve. El tiempo vuelve. El hecho vuelve a suceder. 

El verbo kutiy en varios ejemplos:
Volver: Mayu pukyuman kutintsu: El río no vuelve a la fuente.
Suceder otra vez: Kay raymi kutinqam: Esta fiesta se celebrará otra vez. Este retorno no es un volver al mismo espacio y tiempo; es un movimiento espiral, en zigzag como de los laberintos y tejidos. 

Nadie vuelve al mismo espacio porque éste ya se cambió apenas pasado un suceso. Nadie vuelve al mismo tiempo porque éste es un proceso progresivo. El tiempo nunca regresa. El mismo ser humano está en un proceso de constantes cambios metabólicos en cada segundo. “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos” es la voz del poeta Pablo Neruda. Sólo volvemos con el poder de la imaginación y creamos el “mundus imaginalis”, paralelo al mundo de la realidad externa. Un intento de arreglar el mundo a nuestro gusto y antojo. 

Los calendarios festivos y agrícolas expresan los supuestos retornos mediante los ritos y festejos; sin embargo, nunca es una repetición idéntica. Si el espacio y el tiempo son cambiantes, los participantes y los objetos también son diferentes de la vez anterior. En el proceso progresivo del mundo nada se repite.

El retorno es al vacío relativo, porque el vacío absoluto no existe. Haakuman yaykuy, mana rikakaq kallpam shuyashunki. Tsaypitam kallpasapa yarqunki. Haakupita yarquptiki, kallpaykim haakuchaw qipan. Ayram haaku kallpa: Entra al vacío, te espera la energía invisible. De allí saldrás energético. Y cuando sales del vacío, dejas tu energía en el vacío. El encanto es la energía del vacío.
(Una explicación sobre la palabra ayra: Como la danza estelar taki unquy fue prohibida y sus practicantes fueron perseguidos por los extirpadores de las idolatrías, este rito entró en la clandestinidad y sólo se practicó en lo más oculto con el nombre ayra, que significa encanto, encantamiento; pero también: resistencia).

El andino César Vallejo Mendoza nos dice que el vacío absoluto no existe: “No vive ya nadie en la casa –me dices-; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido. Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado” (C. Vallejo: No vive ya nadie).

El Domingo de Pascua los niños de Quitaracsa (poblado a 3,300 msnm, Perú) se levantan muy temprano para ir a dar el saludo pascual a los mayores. Allí, fuera de los padres, todos los ancianos son abuelos, y todos los mayores adultos son tíos. (El siguiente relato es testimonial): Apenas clarea el día, el niño Javicho, abrigado con su poncho llega a la casa vecina. Juntando las dos palmas de las manos a la altura del pecho se acerca a una puerta donde vive la anciana Mama Juana, una tía abuela. -¡Santus Paskwas, mamay! (¡Mamita, Santos Pascuas!). La anciana sale hasta la puerta, le tiende sus manos juntas para que el niño madrugador las tome y las bese. Una vez terminado el ósculo, ella le responde. -Santus Paskwas, Hawichu. Watanqa, ¿tinkushuntsuraq, manatsuraq? (Santos Pascuas, Javicho. El próximo año, ¿nos volveremos a encontrar o quizás ya no?).

La respuesta de Mama Juana como la de otros mayores hace clara referencia al paso inevitable del tiempo, y a la fragilidad de la vida humana. El encuentro del saludo pascual es el principio y fin al mismo tiempo. El próximo año será otro encuentro o quizás el desencuentro.

La honda sagrada, que protege al que lo lleva, y sirve para enfrentarse contra todo lo malo (mala suerte, espíritu malo), es el paki waraka, honda de líneas quebradas que avanzan desde el principio (el asa) hasta el fin (la punta que vuela cuando se lanza la piedra).

CONCLUSIONES

1. El camino de rotar, girar alrededor de otro núcleo y retornar es una trayectoria espacial y temporal. Los movimientos de transformación son esfuerzos con sufrimientos y alegrías.

2. La expresión “El mundo da vueltas” contiene los tres principios quechuas, por eso su significado es muy amplio y hasta ambiguo. Los quechuas lo repiten ya en quechua o en castellano cuando quieren expresar que en este mundo nada es permanente.

3. La vida es la secuencia de partidas y retornos (nacer/morir; salir/entrar). 
Llullupitam qallantsik. Llullumanmi kutintsik: Partimos de la niñez. Volvemos a la niñez. ¿Quién no sabe que la ancianidad es el retorno a la niñez? 

Patsaqa tumanmi (El mundo da vueltas) es una advertencia de que el ser humano debe estar preparado para los cambios, y debe vivir con humildad.




viernes, 10 de junio de 2016

EL CABALLITO DE TOTORA, REFLEXION DE PERUANIDAD

EL CABALLITO DE TOTORA, REFLEXION DE PERUANIDAD



Francisco Carranza Romero
Universidad Dankook (Corea), Universidad Nacional Agraria La Molina (Perú)

El caballito de totora aún existe 

Mientras unos peruanos, productos de la educación eurocentrista, buscan la explicación de su realidad cultural sólo con datos de afuera como si la historia peruana hubiera comenzado recién con la captura (1532) y ejecución del inca Atahualpa (1533); otros, por suerte nuestra, hacen investigación y reflexión partiendo desde el Perú donde han nacido.

El libro “Mar y olas. Rito y deporte” (Universidad Nacional Agraria La Molina –UNALM-, Lima, 2015) de Enrique Amayo Zevallos. Por este libro sabemos que la revolución agrícola en la antigüedad se dio en cinco áreas: Sudeste de Asia (Medio Oriente y sur de Asia), China, región oriental de Estados Unidos, Mesoamérica (incluyendo México) y la región andina de América del Sur. Y de los 7 productos que han ayudado a mejorar la alimentación de nuestro planeta, 4 son de América (papa, maíz, yuca, cuy), 3  son de Asia (cebada, arroz y trigo). Y el aporte americano podría aumentar si incluimos camote, tomate, chocolate, coca, etc…  

Enrique Amayo (egresado de UNALM, Ph. D. por la Universidad de Londres) es docente de la Universidad del Estado de Sao Paulo, Brasil. Pero esta lejanía de la patria no ha sido obstáculo para seguir investigando sobre la navegación en el antiguo Perú. Después de muchos años de investigación bibliográfica, datos vivenciales (andino cajamarquino que visitó la costa peruana desde su infancia), visitas a los museos, entrevistas a los pobladores de Huanchaco (La Libertad) y Pimentel (Lambayeque) que aún fabrican y montan el caballito de totora o tup en lengua mochica demuestra que el surf o tabla hawaiana se originó en la costa peruana.

¿Qué es el tup?

“El TUP es una balsa unipersonal con 3500 años de historia comprobada, y probablemente 5000, que ha sobrevivido hasta hoy” (Amayo p. 21). En el siglo XVI el cronista español José de Acosta (“Historia natural y moral de las Indias”) describe la balsa, su fabricación con la planta juncia o junco o espadaña, más conocida en Perú como totora, el transporte de la balsa hasta el mar y su uso como un caballo, y su utilidad en la vida peruana. 

“Hacen unos como manojos de juncia o espadañas secas bien atadas, que allá llaman balsas, y llévanlas a cuestas hasta la mar, donde arrojándolas con presteza, suben en ellas, y así caballeros se entran la mar adentro, y bogando con unos canaletes de un lado y de otro se van una y dos leguas en alta mar a pescar” p.117. Y el jesuita Acosta expresa su emoción al ver cómo muchos pescadores desafían las grandes olas y los compara con Tritón y Neptuno, dioses de la mitología griega: “Cierto verlos ir a pescar en el Callao de Lima, era para mí cosa de gran recreación, porque eran muchos y cada uno en su balsilla caballero, o sentado a porfía cortando las olas del mar, que es bravo allí donde pescan, parecían lo tritones o neptunos, que pintan sobre el agua” p. 117. Por esta crónica sabemos que el tup era usado también en la costa central del Perú.

La historiadora peruana María Rostworowski escribe sobre este tema en el siglo XX: “En la cerámica Mochica y Chimú existen numerosas ilustraciones de individuos y de dioses pescando o navegando en estas embarcaciones. Los españoles las llamaron de ‘caballitos’ porque los naturales montaban en ellos con los pies en el mar” p. 106.

Fuera de las crónicas, los restos arqueológicos (cerámicas y pinturas) también muestran a los antiguos navegantes peruanos sobre la balsa más grande de totora y de palo de balsa, plantas oriundas de Perú. Esta embarcación es llamada wampu en quechua.

Tupe, caballito de totora para distracción y competencia

El tup especial (de totora o de caña bambú o de palo de balsa o de piel de lobo marino), al que Amayo llama TUPE  no era para pescar sino para una actividad lúdica, deportiva y religiosa. La competencia consistía en surcar las olas demostrando destreza y valentía. Era un rito según el calendario religioso. El ganador del certamen era considerado Hombre-Dios-Pájaro.

 “El objetivo del TUPE era para divertirse surcando las olas del mar o surfar. Por eso en él estaría el origen directo del surf” (Amayo p  34). Y, como un acto iniciático estaría relacionado con el consumo del cactus wachuma o achuma o San Pedro (Trichocereus Pachanoi, de propiedades sicotrópicas activas). Este deporte y rito fue prohibido por los conquistadores cristianos porque estaba relacionado con la danza, el erotismo y las creencias paganas. Dentro de la política de la extirpación de las idolatrías todo era válido, lo importante era borrar la cultura de los pueblos no cristianos. Extra eclesiam nulla salus (Fuera de la iglesia no hay salvación), era el principio que regía entonces y hasta ahora en algunos lugares.

 Actualmente, sólo en las playas del norte peruano (Pimentel  y Huanchaco) se ve a bronceados hombres del mar desafiando las olas sentados en un caballito de totora. Reman hacia el mar adentro y salen de allí portando el producto de la pesca. Son los descendientes de los antiguos mochicas, quienes aún conservan el legado ancestral a pesar de la política de borrar la cultura indígena desde la época de la colonia. Sin embargo, Perú tiene campeones mundiales del surf.

Felipe Pomar Rospigliosi, campeón mundial de competencia oficial de surf, 1965, opina en el preámbulo del libro de Amayo: “Nuestra Tabla, la Tabla Peruana, tiene 3,000 años comprobados y probablemente 5,000 años de historia y tradición. Huanchaco, playa de Trujillo, como preservadora de esta tradición, es la cuna mundial de los deportes en ola… Sus ancestros (de los huanchaqueros) fueron excelentes navegantes que transportaron sus tradiciones, costumbres y plantas por el Océano Pacífico hasta las remotas islas de Oceanía” pp. 18-19. Este campeón peruano donó varios ejemplares detup al Surfing Heritage Cultural Center de San Clemente, California, Estados Unidos.

Sofía Mulanovich es campeona mundial de surf (2004).
La propuesta del doctor Amayo es también de todos los que valoramos las culturas indígenas del Perú: “Obtener el reconocimiento del Perú como origen del surf debería ser un objetivo nacional del Estado Peruano” p. 39. Y este reconocimiento debe  realizarse con la construcción en Huanchaco y Pimentel del Museo de Hombre y Mar, y emitir leyes de protección de los totorales, palos de balsa y lobos marinos. Estas medidas ayudarán a los pescadores tradicionales para que sobrevivan mostrando sus culturas ancestrales a los visitantes nacionales y extranjeros.

Relación antigua de Perú y Oceanía

La relación del Perú con la Oceanía es desde la antigüedad. Se sabe que el inca Tupac Yupanqui, partiendo del antiguo Perú en 1465, llegó a las islas oceánicas de Auachumbi y Ninachumbi. Ese viaje había durado muchos meses o quizás años. Desde entonces ya se compartían algunos productos como el camote (voz náhuatl) que en quechua es kumar o apichu, y una especie de junco que en quechua se llama tuturaututu. “Pero, exceptuando el viaje de Tupac Yupanqui, el más extraordinario fue el comandado por Álvaro de Medaña en 1567 quien salió del Callao, siguiendo lo que aquí se denomina como la Ruta del Inca, y terminó llegando a las Islas Salomón, parte del Continente Oceánico” (Amayo p. 60).

En el siglo XX el noruego Thor Heyerdahl construyó una balsa, wampu en quechua, a base de palo de balsa y totora. El 28 de abril de 1947 su expedición Kon Tiki salió del puerto de Callao (Perú) hacia el occidente. Después de 97 días y casi 8000 kilómetros de recorrido llegó al arrecife Raroia, parte de las islas Tuamotu en Polinesia. “Culturas altamente marítimas dominaron la costa del Perú antes que existiese cualquier reino marítimo en las costas del Atlántico de Europa. Siglos antes que los vikingos de Noruega comenzasen a navegar por mar abierta, los navegantes en balsa provenientes del valle de Lambayeque habían comenzado a navegar por el Pacífico abierto” (Heyerdahl, 1996) p. 14. 

Y Amayo valora la proeza y la opinión de Heyerdahl, y refuta a los que sin conocer las corrientes marinas ni las culturas indígenas andinas,  dudan del viaje de los andinos hacia Oceanía; les responde con datos, porque para recuperar la memoria histórica de las culturas indígenas hay que recoger datos y no ofender ni menospreciar a otros con prejuicios. “Entre 1947 y 1995 fueron realizados 14 viajes intercontinentales en balsa saliendo del Perú  y Ecuador actuales: dos llegaron a las Islas Galápagos, 12 a islas de la Polinesia y de ellas 5 llegaron hasta Melanesia y cuatro hasta Australia” (Amayo p. 117).

Todo peruano debe leer y comentar el libro “Mar y olas. Rito y deporte”.




jueves, 19 de mayo de 2016

LOS PLÁSTICOS AHOGAN AL PERÚ Y AL PLANETA

LOS PLÁSTICOS AHOGAN AL PERÚ Y AL PLANETA


Francisco Carranza Romero/Profesor Universidad de Corea del  Sur

Civilización de plástico
Una mañana coincido con un extranjero –su español de fonética francesa lo delata- en el mostrador de pagos de uno de los almacenes Wong, Lima, Perú. Él pone en la mesa sus bolsas llevadas desde la casa para que la empleada llene allí los productos comprados.

-Señor, sus bolsas no son necesarias, aquí damos bolsas plásticas –la amable empleada  explica cómo es la atención mientras, dejando a un lado las bolsas grandes del comprador, llena los productos en bolsas plásticas con propaganda del establecimiento.


El sorprendido comprador se pone serio al ver que las cosas compradas son metidas en varias bolsas plásticas. Y mira hacia atrás donde estoy como pidiendo más explicación.

-Señorita, el señor viene de un país donde los compradores llevan sus bolsas grandes para sus compras. Es la forma de evitar la contaminación del medio ambiente con las bolsas plásticas –intervengo. La incrédula empleada me escucha con atención mientras continúa su labor. Ella cumple las instrucciones recibidas del empleador, ignora sobre los efectos de la civilización de plástico.

Durante mi explicación a la empleada el señor va cambiando sus gestos en el rostro. Ahora sonríe y bate la cabeza de arriba hacia abajo varias veces mientras se alista a llenar las bolsas plásticas con contenido en sus bolsas grandes. Posiblemente ya ha comprendido el hic et nunc (aquí y ahora), la realidad del momento. Se ha dado cuenta que está en Lima, capital del Perú, donde el uso del plástico sintético aún no está reglamentado por ninguna institución.

Algunas ciudades del mundo, dentro de la política real del cuidado del medio ambiente, cobran por cada bolsa plástica. Y, como se trata de dinero, el comprador lleva sus bolsas grandes destinadas para sus compras. Además, los mismos supermercados venden las bolsas grandes a precios módicos porque llevan su publicidad. Es que, fuera de ahorrar unos céntimos, es la forma de evitar que el mundo se llene de plásticos.

Desgraciadamente, el Perú es un país que aún no planifica bien el cuidado del medio ambiente; por eso, las calles, parques, carreteras, ríos, mares, estanques y playas están plagados de bolsas plásticas. Muchos animales marinos mueren por ingerir plástico ya que los mares se han convertido en inmensos basureros (“bolsas de plástico”). Los plásticos en lagos, ríos y acequias expulsan sustancias químicas dañinas que afectan los terrenos, plantas, animales y personas. El acopio, reciclaje y destrucción del plástico sintético es una labor que los gobiernos del mundo deben iniciar en coordinación.

Algunos almacenes hacen la propaganda de que sus bolsas son de “plástico biodegradable”; pero no explican el tiempo de la degradación; ninguna institución les pide la explicación de la veracidad de la propaganda. ¿Ya se está usando el plástico orgánico? Muchos productos alimenticios y no alimenticios están envueltos con plástico, material desechable por no ser comestible.

Si un supermercado limeño comenzara, por su propia iniciativa, a cobrar por cada bolsa plástica podría perder clientes o recibir críticas y gritos de protesta de gente violenta y que ignora la salud del planeta. Sin embargo, si esos peruanos viajaran a otros países que hacen esfuerzos por cuidar la naturaleza aprenderían a callar y tendrían que obedecer las leyes locales. ¿Para educarse bien es necesario salir del Perú?

Mientras tanto, las autoridades peruanas viajan cómodas por el mundo firmando los acuerdos internacionales del cuidado del medio ambiente. Los documentos firmados y sellados quedan sólo como testimonios de la buena voluntad y de los compromisos que deberían cumplirse para demostrar la responsabilidad y seriedad de los firmantes.

Contaminación ambiental y contaminación mental
En nuestros días, las vías por donde circulan los seres humanos están adornadas no sólo de plásticos sino de latas y vidrios, materiales que no se pudren ni acaban fácilmente. Son los productos de la industria moderna. Y los seres humanos, no educados para el uso de estos productos, arrojan las nuevas basuras en cualquier lugar.

Basta mirar con atención los vehículos que circulan por las calles y la conducta de los ocupantes. De los carros -ya lujosos o destartalados- caen basuras porque sus ocupantes las arrojan por no asumir ninguna responsabilidad del cuidado del ambiente exterior. Si alguien se atreve a llamarles la atención, ¡cuidado!, porque contestan inmediatamente con fétido lenguaje coprolálico –expresiones violentas por el uso del lenguaje con olor a excremento- ofendiendo hasta la quinta generación. Y si ese alguien (quien les llama la atención) está a su alcance hasta pueden agredirlo porque tienen también la mente contaminada.

Una clara demostración de que el avance tecnológico no va paralelo con el desarrollo mental responsable del cuidado de la naturaleza y de la humanidad. No esperemos que las soluciones vengan de los ministerios. El hogar y el entorno social son las mejores escuelas donde los mayores educan a los
menores con ideas y ejemplos.  





 

domingo, 17 de abril de 2016

CUANDO EL PADRE ENTRÓ EN RAZÓN

CUANDO EL PADRE ENTRÓ EN RAZÓN
Francisco Carranza Romero

Una mañana con los primeros rayos del sol: clara y fresca. Una mañana que se parecía a otras que habían pasado.

El hijo joven toca la puerta de la habitación paterna para avisar. Lleva el bulto amarrado en la espalda, las sandalias bien amarradas a los pies porque el viaje será a pie.

-Papá, te aviso que voy a salir de viaje.
El padre abre la puerta, ve a su hijo preparado para el viaje, entra en cólera porque antes no había sido comunicado sobre este viaje.
-¿Así que sales de viaje? Pues, te digo que no. ¡No!
-Perdón, papá, ya decidí y preparé este viaje. –Cargado de valor continúa-. No hubo oportunidad, papá, para avisarte porque siempre estabas muy ocupado con tus asuntos. Perdón, papá; por favor, déjame hacer este viaje –da unos pasos hacia afuera cuando siente atrás los pasos de su enfurecido padre dispuesto a castigarlo.
El joven acelera los pasos, sale de la casa, baja presuroso unos escalones, cruza la calle polvorienta y entra en una casita de madera frente a la casa grande.
-¡Sal de ahí! ¡Te ordeno que salgas! ¡Si no sales voy a quemar la casa!

Grito autoritario y amenazador que provoca el escándalo. Mucha gente curiosa se congrega en el lugar. El airado padre, espera con las manos en la cintura, luego entra a la casa y sale con una tea dispuesto a cumplir su amenaza. La gente curiosa, en vez de asustarse, también entra en la casita de madera. Los que ya no pueden ingresar se agolpan en la puerta que ya no puede cerrarse. Forman un muro humano de solidaridad con el joven.

Ante esta inesperada circunstancia el padre se queda estático, con los ojos perdidos y en silencio por unos minutos. Parece que recién entra en razón y comprende: Es verdad, mi hijo no es mi propiedad. Aunque yo le señale el camino, no puedo caminar su camino; él mismo tiene que hacer su camino. Tampoco puedo sentir sus dolores, alegrías, tristezas, dudas... No puedo soñar sus sueños.

Al final, el padre tembloroso se siente avergonzado ante tantas miradas que se dirigen a él con respeto y compasión. Suelta la tea al piso terroso donde ya no llamea sino humea. Aspira lenta y profundamente el aire fresco; luego exhala también despacio.

La gente se mantiene expectante observando los cambios en el rostro y en la actitud del padre, hasta que escucha la voz más serena.
-Hijo, da gracias a la gente que te ha salvado de mi ira. Vive por el pueblo que te quiere mucho. –Su voz delata que está muy emocionado.
-Ustedes –se dirige con la mano derecha abierta a la masa humana-: ayuden y orienten a mi hijo para que se realice como un hombre bueno… -se le corta la voz. Se voltea, entra presuroso a su casa. No quiere llorar delante de la gente.

Pasa horas encerrado en su mansión hasta que se calma y se da cuenta que afuera reina el silencio. Cuidadosamente abre la puerta y ve que ya es el mediodía. Nadie está en la casita del enfrente ni en la calle.

Hijo, qué suerte que tienes, la gente te quiere como a un hermano, como a un hijo. Yo nunca me rebelé; por eso, quizás, no caminé más lejos. ¿A dónde vas? ¿Cuándo volverás? No te pregunté. Hijo, que tengas buen viaje. Te bendigo donde quiera que estés caminando. Que tu difunta madre te acompañe.

Llegó el viento fresco con un gorrión que aleteaba feliz. Ambos le dijeron: Lluta piñakuyqa piqata, shunquta yaqatsin.  La ira descontrolada altera la cabeza y el corazón. Es verdad. Ya estaba sereno, por eso entendía el mensaje del viento y el gorrión. 

El padre, realmente, no ha perdido la pelea con su hijo. Ha ganado un hijo que hace uso de su libertad como a él le hubiera gustado hacerlo siquiera una vez.

martes, 5 de abril de 2016

INVIERNO DE 2016 EN CANADÁ Y COREA

martes, 5 de abril de 2016

INVIERNO DE 2016 EN CANADÁ Y COREA


Francisco Carranza Romero
Profesor de la Universidad de Corea del  Sur  y la PUCP

Paciencia y orden en febrero congelado en Canadá
En este invierno de descensos y ascensos bruscos de temperatura me encuentro en la nueva ciudad satélite de Kleinburg, situada al norte de la ciudad de Toronto (Canadá). ¿Estos cambios bruscos son los efectos de las travesuras de El Niño y de sus cómplices humanos infantiles?

Contemplo una extensión terrestre de incontables lomas y pliegues; llanura blanca como una inmensa sábana extendida para secarse y endurarse con el frío invernal; llanura suave y barrosa en la época del deshielo. Los árboles canosos se estremecen con el viento: ¿tiritan o se ríen del frío? La nieve que se acumula en las ramas y bases troncales, al derretirse, saciará la sed de los árboles. Ágiles ardillas corren y saltan buscando el sustento donde sea.

Bandadas de ánades vuelan graznando. Los experimentados viajeros dirigen el vuelo del grupo que dibuja en el aire la figura de ave en vuelo. En la cola quedan algunos que no deben retrasarse mucho para aterrizar juntos en la meta fijada. Los aprendices viajeros van asimilando las aventuras de sus antepasados inmediatos y remotos que hicieron durante millones de años.

Algunas gaviotas y otros pájaros, conocedores de ríos, lagos y pueblos revolotean confianzudos sobre las casas y campos. Son las aves adaptadas al desarrollo industrial de la especie humana.
Las viviendas de Kleinburg, de apenas tres pisos, muestran sus techos blancos con caídas a los lados. 

Por las chimeneas emana el vapor del calor interior que hace vivir a los residentes. Desde las primeras horas del día los residentes, abrigados totalmente, quitan la nieve acumulada en la vereda frente a sus viviendas porque, si hay un accidente, será la responsabilidad del vecino que no hizo la limpieza oportunamente. Los menores, que observan tras las ventanas o ayudan a los mayores en esta labor diaria, van aprendiendo este modus vivendi para repetirlo cuando les toque el turno. La primera y mejor educación comienza en la casa. Nemine discrepante.

En las calles estrechas hay nieve acumulada que se queja al sentir el peso de los vehículos que hacen surcos con sus neumáticos adecuados para este clima. Pronto pasarán los tractores que limpian la masa de nieve. Si es necesaria la sal, la verterán para descongelar con mayor facilidad. Por las autopistas, limpiadas por pesadas y metálicas máquinas, circulan muchos vehículos de diferentes tamaños, conducidos, generalmente, por gente respetuosa de las señales de tráfico, que no abusan de las bocinas y saben ceder. Claro, no falta un loco que quiere demostrar su bravura e ignorancia de la sana convivencia social. ¡Qué lejos están las ciudades plagadas de conductores impacientes, abusadores de las bocinas y que no saben ceder!

Parece que la baja temperatura invita a los pobladores al recogimiento, solidaridad y prudencia, tan necesarios para sobrevivir con temperaturas tan extremas. Sin embargo, todas las actividades continúan normales, sólo hay cambios en ropa y comida.

Práctica de paciencia y arte en marzo invernal en Corea del Sur
Apenas el avión aterriza en el aeropuerto de Incheon (Seúl, Corea) se informa a los pasajeros que la temperatura está baja. El paisaje exterior es blanco por la nevada del invierno que se ha retrasado.

Como mi esposa concurre a Academia de Caligrafía Wolchon (Fuente de la Luna) visito el lugar: una habitación grande con mesas cubiertas de mantel negro. Unas doce personas hacen la caligrafía china y coreana usando delicados pinceles, tinta negra y papel de cáñamo. Los calígrafos son personas mayores de cincuenta años: altos funcionarios de empresas estatales y privadas, docentes y hasta un exministro. 

Los que han estado en el extranjero demuestran buen nivel de inglés y hasta saben algunas expresiones en español. Mientras pintan las grafías según las muestras que les da el maestro, conversan de todo, especialmente sobre las filosofías antiguas de Asia: taoísmo (siglo VI adC), confucianismo y budismo (siglo V adC). Dos ya han visitado Perú; otros, ya anuncian que visitarán. Quieren ver lo que queda de las culturas antiguas del Perú.

Mientras afuera el mundo se rige bajo la ley económica de oferta y demanda, esta gente se reúne a la práctica diaria del arte y la paciencia en vez de quedarse en casa mirando los programas estupidizantes de la televisión. En Academia Wolchon se vive de ilusiones, de intercambio de opiniones y con fuerte voluntad de superación.   

La tradicional casa coreana tiene un cuadro de caligrafía en la entrada para proteger a los que viven allí. Es la demostración del poder mágico de la palabra (hablada o escrita).

viernes, 4 de marzo de 2016

DE DOCTOR A DOCTO HAY MUCHA DISTANCIA

DE DOCTOR A DOCTO HAY MUCHA DISTANCIA

Francisco Carranza Romero

Una vez en una oficina de salud pregunté: ¿Está el médico…? Y apenas dije “médico” la secretaria me miró con sus ojazos centelleantes y resuelta a corregirme. Así los hizo: “¡Doctor, querrá decir!”. 
-Disculpe, señorita. -Traté de disculparme aun sabiendo que lingüísticamente no había cometido un error. Pero, ni modo, como dicen los mexicanos, tuve que repetir la pregunta según la corrección: ¿Está el doctor…? 

La dilecta secretaria recién respondió a mi pregunta.

Este hecho pudo haber sucedido también en un estudio jurídico porque el abogado, apenas recibe el título, ipso facto es doctoreado.

He visto rótulos y tarjetas con el título de doctor antecediendo al nombre. Después, por alguna información he llegado a saber que el tal abogado, médico, sicólogo, farmacéutico, sacerdote… no tienen el referido título. Ocurre que el pueblo, por su ignorancia o servilismo, les da ese título en el trato diario. Y los supuestos doctores, felices, no corrigen ni se incomodan; al contrario, se acomodan en su alta y falsa jerarquía .

El doctoreo es tan común en Perú que muchos profesionales ya no necesitan estudiar el postgrado (Maestría y Doctorado) para sentirse doctores porque son doctoreados en donde sea.

Los títulos de Licenciatura, Maestría y Doctorado son resultados de más de un cuarto de siglo de esfuerzos y estudios; aunque hay algunas universidades que dan muchas facilidades. A mí me da igual si me dicen profesor o simplemente profe, señor, don o algún calificativo de respeto como “jefe”. Lo importante es el trato respetuoso.

He conversado con gente que no tiene los estudios superiores pero que es docta en muchas cosas de la vida porque sabe mucho. A esta persona la llamamos yachaq en quechua: Uno que sabe. Es que la palabra docto procede de “doctus, docta, doctum”, participio pasivo del verbo latino docere. Significa: instruido, hábil, diestro, formado, realizado… Un calificativo que abarca no sólo lo cognoscitivo sino lo ético y espiritual. 

También conozco a algunos que tienen el título de doctor y que se pavonean del cartón, pero que, realmente, no son doctos. A estas personas las llamamos musyaq en quechua: Un especialista en algún campo del conocimiento. Y estas personas hasta recurren a la sigla Ph D (Philosophiae Doctor, título que se usaba en la Edad Media y que ahora se usa en los países anglohablantes). Por tanta petulancia y ruido merecen que se les altere la versión latina ph equivalente a la letra griega fi que muy bien los calificaría, y escribirlos con mayúscula como loa al pavo real: HDP.

Y vuelvo al problema: ¿Por qué doctoreamos sólo a ciertos profesionales? ¿Realmente, esos profesionales saben mucho? El uso mal fundamentado nos confunde y nos conduce al error. En este caso cabe citar la expresión latina: Uti, non abuti. Que lo entiendan los doctores.