miércoles, 21 de junio de 2017

LA ESCUELA EXIGE MÁS SACRIFICIOS A LOS CAMPESINOS

LA ESCUELA EXIGE MÁS SACRIFICIOS 

A LOS CAMPESINOS

Francisco Carranza Romero


Francisco y algunos familiares en Lima, junio de 2017

Educarse es seguir el proceso. 

El ser humano sincero, desde tiempos antiguos no se siente autosuficiente, necesita a alguien como referencia o guía para comprender su mundo (espacio, tiempo, cultura). Los que comprenden mejor el mundo son los que logran la superación física, mental y espiritual. Este proceso de maduración mental y espiritual en el hogar, en la escuela y en la sociedad diferencia a unos de la gran mayoría.

Desde que la educación se escolariza comienza la diferenciación porque intervienen muchos elementos: docente, alumno, currículo, local, material didáctico y documento del proceso alcanzado.

Todos sabemos que las escuelas se abren primero en los palacios. Los mejores locales escolares son construidos en las ciudades. Los materiales didácticos (libros, laboratorios y equipos de multimedia) también están más al alcance de los citadinos. 

Por esta diferenciación, los pobladores de las áreas rurales, los campesinos, tienen que enviar a sus hijos -algunas veces en edad infantil- al pueblo donde hay escuela. Los padres y los hijos del campo sufren este doloroso desgarramiento familiar por optar la educación escolarizada como única opción de superación. En ese proceso de la escolarización muchos desertan; pocos continúan hasta donde pueden. El citadino común no comprende ni se imagina este sacrificio porque todo lo tiene cerca. 

Los docentes, en su gran mayoría, no son misioneros de la educación; son personas que prefieren laborar en las ciudades donde hay comodidades y ventajas. Sin un buen incentivo no hay la motivación para laborar en las áreas rurales; peor, si éstas quedan muy distantes de las urbes. Sin embargo, a pesar de estas enormes desventajas, hay estudiantes del campo que, haciendo grandes esfuerzos, tratan de cumplir las etapas del proceso escolar.

La escolarización es rito y tortura.

“La educación es hoy la versión contemporánea de la piedra filosofal (Alquimia)... Es el procedimiento mediante el cual los metales ordinarios son amasados a través de sucesivas etapas hasta que brillan como el oro puro… Hoy, la fe en la educación se ha convertido en una nueva religión mundial”. (Iván Illich: Discurso ante la Asamblea Mundial del World Council of Christian Education, Lima 18 de julio de 1971).

La escuela, como dice Illich, se ha convertido en el templo que transforma a los seres humanos. “Extra eclesiam nula salus est” fue el principio usado por los evangelizadores cristianos. Ahora podemos decir: “Extra scholam nula salus est” (Fuera de la escuela no hay salvación). “Todo el poder terrestre va rumbo a las manos de la minoría educada” (Iván Illich, texto citado). Si los certificados, documentos de poderes mágicos dentro del mundo burocrático, sólo sirviesen para reconocer los logros escolares alcanzados, qué bien; pero, desgraciadamente, sirven también para diferenciar a los que tienen los certificados de los que carecen de éstos. La escuela, así, es una institución diferenciadora y hasta discriminadora.

El poeta César Abraham Vallejo Mendoza (1892 – 1938) narra su dolorosa experiencia andina, ya que tuvo que abandonar su hogar para ir a otro pueblo a continuar el rito escolar. En su pueblito no había un colegio.

“Lánguidamente su licor.
-Y mañana, a la escuela -disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos.
-Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida. Mamá debió llorar, gimiendo apenas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada”.

La experiencia de César Vallejo es conmovedora: La madre acepta la separación del hijo soportando el llanto, pero gimiendo en su interior. El padre, después de pronunciar la dura decisión, no puede sacar la cuchara que había entrado en su boca. Los hermanos y César sienten la amargura y dureza de la vida. Todo este sacrificio por la escuela se sigue repitiendo.

Yo también tuve que abandonar mi familia y mi comunidad (Quitaracsa, a 3300 snm, ubicada, departamento de Áncash, Perú) a tierna edad porque mi escuelita era sólo hasta el Segundo Año de Primaria. Saboreé el trago amargo de la escolarización. Mis padres y hermanos mayores acordaron enviarme a Caraz (capital de la provincia de Huaylas, a dos días de viaje por camino de herradura hasta la carretera; de allí a dos horas en carro) porque querían que yo continuara los estudios para no ser otro peón de la hacienda. 

Mi comunidad había sido registrada en las notarías por unos vivos que, denunciando la tierra como abandonada, se creían dueños de tierras y pobladores. Mi recuerdo infantil: mi abuelo materno, mi padre y mi hermano mayor perseguidos y maltratados por los gendarmes enviados por las autoridades judiciales y policiales. ¿La causa de las persecuciones?: Decir que la tierra era nuestra desde hacía miles de años aunque no tuviéramos el título de propiedad. La proclamación de la independencia del Perú, 28 de julio de 1821, no benefició a los pobres campesinos quechuas que siguieron pagando tributos y sufriendo la invasión de sus terrenos.

Ahora les comparto mi primera despedida por tener que ir a la escuela lejana.
 “¡Aywallaa mamay!” (¡Mamita, ya me voy!)

Me despido desde la puerta de la cocina. Ella alza la cabeza: Shumaqlla ayway (Que te vaya bien). Pero, pronto se agacha. Sólo nos vemos por un segundo. Está muy ocupada. Está lavando y enjuagando los mates, cucharas y ollas. Sin embargo, apenas yo desaparezca, el manantial de sus ojos se desbordará.
Si me despidiera tocándola, sintiéndola; ella me abrazaría fuerte; y yo ya no me arrancaría de ella. Ambos lastimaríamos nuestros frágiles corazones; derramaríamos más líquido sobre los mates y ollas.
Ahora, ya septuagenario, recurro a la razón: Imposible, mamá, volver a ti. Al nacer ya inicié el camino. Soy producto del largo viaje.
Sin embargo, sueño mucho con las despedidas. Cuántas veces digo desde cerca, desde lejos: ¡Aywallaa mamay! ¡Aywallaa mamay!
Nuestras lágrimas riegan el borde del camino. Estamos regando nuevas plantas.

La escuela no es una panacea, pero es una esperanza.

A pesar de los sacrificios de los pobladores que viven lejos de las urbes, la escuela cambia la sociedad cuando la praxis laboral se basa en la sana meritocracia. Los pobres, gracias a la educación, mejoran sus condiciones. La buena escuela, aunque no sea una panacea, desarrolla la revolución pacífica que el mundo necesita; está contra la depredación de la naturaleza; promueve la fraternidad y la interculturalidad que supera la clasificación de cultura oriental vs. cultura occidental; construye la sociedad inclusiva sostenible.

Sin embargo, también debemos aceptar que de la escuela egresan ciudadanos de toda laya: solidarios e individualistas, honrados y ladrones, veraces y mentirosos, laboriosos y haraganes, generosos y egoístas, constructores de utopías y destructores de sueños, demócratas y dictadores, idealistas y pragmáticos, leales y traidores…









sábado, 3 de junio de 2017

EL SEBICHE Y EL PISCO SON PERUANOS

EL SEBICHE Y EL PISCO SON PERUANOS


 Francisco Carranza Romero

Profesor de la  Universidad de Corea del Sur

 ¿Dónde está el respeto de la propiedad intelectual suscrito por la mayoría de los países de la ONU? ¿Acaso el pueblo no es el autor intelectual de un producto alimenticio? El efecto y defecto de la globalización sin ética es, desgraciadamente, lamentable. En el mundo del negocio no hay ética.

El sebiche es tan antiguo como el poblador de Caral y Sechín

Hace miles de años, los antiguos pobladores de la costa peruana comían la carne de pescado, con preferencia, macerada con sal y picante. Los quechuas de hoy, aun antes de probar la carne de pescado cocida con el jugo de limón (cítrico que llegó con los españoles en siglo XVI), saben que sipichiy o sipchiy (por la elisión de un sonido interno) significa “hacer jirones o tiras”[i]. Y al comer el sebiche comprueban que la carne de pescado y los mariscos están desmenuzados y en jirones.

Entonces, toman conciencia de que la palabra sebiche es la hispanización fonética del sustantivo quechua sipichi. En español, la vocal cerrada en la distribución final absoluta de una palabra, se abre a su respectiva media: i > e; u > o.  

Cebiche, ceviche, seviche, sebiche: problema ortográfico y no fonémico

En la transcripción del nombre de esta deliciosa comida surgen serios problemas ya que la ortografía insegura y caprichosa presenta cuatro posibilidades: ceviche, cebiche, seviche, sebiche. Un problema, por suerte, que afecta sólo a la escritura; poco a la pronunciación y nada al sabor.

“El Diccionario Panhispánico de Dudas”, libro elaborado y editado por la Real Academia Española y por la Asociación de Academias de la Lengua Española, dice al respecto: “cebiche. Plato hecho con pescado o marisco crudo en adobo, típico de varios países americanos. […] Se escribe también ceviche. […] Existen y son válidas, las variantes seviche y sebiche (la menos usada), que trasladan a la escritura la pronunciación con seseo propia del español de América y de buena parte de España”2.

Por mi condición de americano y bilingüe en las lenguas quechua y español, yo prefiero escribir sebiche (letra ese en vez de la letra ce), tal como se aprecia desde el título de este artículo. Y si hacen falta las razones, aquí están: 
1. Los hablantes del castellano del Perú y de otros países de América no hablamos diferenciando la ese, la zeta y la ce (ante las vocales e, i) como diferencian los madrileños y los barceloneses. Los hispanoamericanos somos seseantes como Andalucía y “buena parte de España” que se volcaron hacia América durante las primeras décadas de la conquista y la colonia. Por eso, no hay ninguna razón fonética ni ortográfica para escribir la letra ce en la primera sílaba de la palabra quechua sipichi, nombre del delicioso plato. Por algo las academias ya no consideran erróneas: mesclar, sonsera, sonso, etc. ¡Qué sonsos los que no buscan la simplificación de los problemas!

2. Mi preferencia es también por la consonante b (fonema oclusivo labial sonoro). El cuadro fonológico del castellano tiene solamente un fonema /b/ que es oclusivo, labial, sonoro. La letra uve, aunque se escriba diferente de la be, suena igual. El fonetista español Antonio Quilis, al describir la oclusiva labial sonora /b/, dice: “Ortográficamente responde indistintamente a los grafemas b o v”3. Por esta razón, yerran los que pronuncian ortográficamente la uve como labiodental. La be y la uve (algunos la llaman “ve chica) se pronuncian igual en todo el mundo hispano. Y en la historia de la ortografía castellana se observa la confusión de uve y la vocal u.

Ahora me acuerdo de alguien que, sin criterios lingüísticos, explicaba en el aula dos maneras de escribir el nombre de este plato: “Con ese se usa la ve chica: seviche. Con ce se usa la be grande: cebiche”. Sus criterios habrían estado basados en la imagen visual de la palabra escrita; pero no en la pronunciación.

Que la consonante pe (de la palabra sipichi), en posición intervocálica, se haya convertido en be por el fenómeno de la sonorización, es común en muchas lenguas del mundo. Así le pasó al latino lupum (acusativo de lupus) que pasó al castellano como lobo.

3. El hecho de que la vocal quechua i de la primera y tercera sílabas (de sipichi) se haya abierto hasta convertirse en e, no es ninguna novedad. Así ha ocurrido con otras palabras quechuas al castellanizarse: kuka > coca; kuntur > cóndor; suruchi > soroche (el mal de la altura). Repetimos: El romance castellano tiende hacia la apertura vocálica, especialmente en la sílaba final. Como ejemplos, otra vez, recurrimos al latín: medium > medio; pigritia > pereza.

Descartando las inexplicables ortografías de “cebiche, ceviche y seviche” sólo nos queda la forma sebiche que es más fonética, fácil y explicable. Además, esta preocupación de relacionar la fonética con la escritura en la lengua castellana es muy antigua. Bastan las citas de dos autoridades de siglos XV y XVI. Nebrija: “Que así tenemos de descreuir como hablamos y hablar como escriuimos”4. Valdés: “[…] quiero guardar mi regla de scrivir como pronuncio”5.

Si el uso puede generar una norma, propongo que escribamos sebiche, ortografía más fonética. Basta de estar complicando la escritura del nombre de un plato tan popular en todo el mundo hispano. Con la ortografía ya simplificada podremos decir y escribir con mayor seguridad la palabra sebiche, y comprender su origen quechua y sus variaciones al castellanizarse.

Pero, no nos debe sorprender que algún ignorante de la lengua quechua busque la etimología de la palabra sebiche en el árabe o en alguna lengua africana, tal como han hecho con las palabras caribeñas tabaco y banana. La explicación de los fitónimos y etnónimos americanos deben explicarse, primero, por las lenguas nativas de América.

Y los peruanos, aunque confundidos con varias maneras de escribir, nos alegramos del aporte culinario peruano a otros países; pues los mexicanos y los centroamericanos preparan y comen también el rico sebiche saborizándolo con mucho tomate que les gusta mucho.

PISCO
Pisco, el nombre del aguardiente de uva que lleva el nombre del lugar donde primero se fabricó, también es quechua (pisqu, pishqu, pisku) –las variedades de escritura, explican las variedades dialectales del quechua– y significa ave, pájaro. Con este aguardiente se prepara el delicioso coctel “pisco sour” (aguardiente de uva con clara de huevo y limón).

Geográficamente, Pisco fue y es el lugar de descanso de las aves migratorias. Es un buen ejemplo de cómo un zoónimo se convirtió en topónimo para luego pasar a etnónimo. Fuera de los problemas ortográficos, como el caso del sebiche, lo que disgusta es que las grandes empresas y otros países patenten y se apropien descaradamente y con toda libertad de los productos de otros pueblos como suyos para beneficiarse después con las regalías. ¿Dónde está el respeto de la propiedad intelectual suscrito por la mayoría de los países de la ONU? ¿Acaso el pueblo no es el autor intelectual de un producto alimenticio? El efecto y defecto de la globalización sin ética es, desgraciadamente, lamentable. Una prueba más de que en el mundo del negocio no hay ética.




1 Carranza, Francisco: “Diccionario quechua ancashino – castellano”, Vervuert, Frankfurt, 2003.
2 Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española: “Diccionario panhispánico de dudas”, Santillana, Bogotá, 2005, p. 127. El resaltado es mío.
3 Quilis, Antonio – Fernández Joseph: “Curso de fonética y fonología españolas”, CSIC, Madrid, 1975, p. 77.
4 Nebrija, Antonio de: “Reglas de orthographía en la lengua castellana”, edición de Antonio Quilis, Instituto caro y Cuervo, Bogotá, 1977, p. 121.
5 Valdés, Juan de: “Diálogo de la lengua”, edición de Antonio Quilis, Plaza Janes, Barcelona, 1984, p. 126.






martes, 30 de mayo de 2017

MANZANA, FRUTA DE MUCHA FAMA


jueves, 25 de mayo de 2017

MANZANA, FRUTA DE MUCHA FAMA

 Francisco Carranza Romero

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Los relatos sobre la fruta manzana y su simbología en la extensa región de Eurasia (Asia y Europa unidas porque no hay océanos, desiertos y altas montañas que las separen) son tan antiguos, variados e interminables como los relatos sobre el zorro en el mundo andino. Atuqpa rimayninqa ushakantsu (El cuento del zorro nunca se acaba).

En la extensa región de Eurasia la manzana, no se sabe desde cuándo, es un símbolo de varias interpretaciones.

Fruta bíblica. La Biblia, libro sagrado de tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islamismo), dice que el gran pecado del primer hombre fue haber probado el fruto prohibido de un árbol que estaba nada menos en medio del Edén. Dicen que este árbol era un manzano. Y Adán fue expulsado del paraíso por comer una provocativa y exquisita manzana roja como la representan muchos pintores.

Tengo la terrible curiosidad de saber qué clase de manzana habría tentado al protoabuelo Adán para que él no pudiera resistirse. ¿Una manzana seductora en medio de Edén, solamente para mirarla porque la divinidad había prohibido tocarla y comerla? ¡Qué terrible tortura para el pobre humano Adán!   

Dicen también que de este relato viene el nombre popular de la laringe: manzana de Adán o nuez de Adán.

Fruta de la discordia. La mitología griega narra sobre sobre la disputa de belleza de Afrodita, Hera y Atenea, tres diosas vanidosas. Los dioses, enterados del pleito femenino, evadieron sus responsabilidades nombrando al príncipe Paris como juez para que diera la manzana a la más bella. Como la astuta Afrodita prometió al príncipe ayudarle a conquistar a la hermosa Helena, éste le entregó la manzana. Las dos perdedoras, disgustadas y heridas en la vanidad, provocaron la guerra y se vengaron. Hasta las diosas tenían sus debilidades.

Blancanieves. En este relato, recogido por los hermanos Grimm (Jacob y Wilhem), la víctima de la manzana es la princesa huérfana Blancanieves. La madrastra, al oír que el espejo mágico decía que la princesa era más bella, trató de eliminarla con el cazador y con la peineta envenenada. En el tercer intento, la misma reina, disfrazada de vendedora de frutas, dio una manzana envenenada a Blancanieves. Ella comió la fruta y se desplomó. Los  siete enanos, en vez de enterrarla, la pusieron en un ataúd de cristal donde un príncipe la encontró, se enamoró y la revivió.

Isaac Newton (1642-1727). Se dice que el descubrimiento de la ley de gravitación universal se debió a que una manzana le cayó perpendicularmente mientras descansaba debajo de un manzano.

Apple. Una manzana mordida es el logo de la empresa multinacional estadounidense de productos electrónicos. Un mordisco es siempre un atrevimiento no sólo en la ciencia.

Explicación etimológica
Hasta su nombre latino malum (singular), mala (plural) sugiere cierta analogía fonética con el mal. Alguien, sin estudios de la lengua latina, apenas escuchando o viendo lo escrito, no pensará que “mala” significa “manzanas”. Triste destino de la fruta, complicada con tantos problemas.

En el idioma castellano la palabra manzana aparece discreta y disfrazada. Ocurre que el botánico y agricultor Cajus Matius Calvana (s. I a C) tenía una huerta de manzanos que producían los mejores frutos. Una vez tuvo muy buena cosecha de una variedad que él había experimentado, y quiso vender sus manzanas. El que vende, donde sea, trata de convencer a los clientes diciéndoles que su mercadería es única. Después de llenar las frutas en las cajas, un empleado o el mismo Matius escribió “mala matiana” (manzanas matianas o manzanas de Matius) para distinguirlas de otras. Una publicidad comercial que nos remonta a esos tiempos. De allí, por simplificación del uso popular comenzó a pronunciarse matiana, mazana, manzana, sin tener en cuenta el plural original. Demostración de que el uso también se convierte en ley.

Y a los hispanohablantes del Siglo XXI, aunque ignoremos las complicadas historias de esta fruta, oyendo o pronunciando la palabra manzana, inmediatamente se nos despierta el apetito y tenemos muchas ganas de dar un mordisco a la fruta tan provocativa y deliciosa. Es que hay mucha variedad de manzanas. Por su consistencia: duras y suaves; acuosas y harinosas. Por su sabor: dulces, ácidas y agridulces. Por su color: rojas, verdes, amarillas y anaranjadas. Hay manzanas para todos los gustos.

Proverbio: “La manzana podrida corrompe a las demás”. Una verdad que demuestra la popularidad de la fruta. Pero, ¿por qué la manzana y no otra fruta? Todas las frutas podridas son corruptoras. Pobre manzana, ella sigue con
problemas.


sábado, 13 de mayo de 2017

MES DE MAYO PRIMAVERAL Y OTOÑAL

MES DE MAYO, PRIMAVERAL Y OTOÑAL

Francisco Carranza Romero

12 de mayo de 2017

Según el calendario gregoriano que rige en la mayoría de los países, mayo es el quinto mes del año y tiene dos meses dedicados a dos personajes romanos: julio (dedicado a Julio César) y agosto (dedicado a Octavio Augusto).



Sin embargo, para el calendario juliano, mayo es el tercer mes. Según este calendario, el año comienza en marzo (dedicado a Marte, dios de la guerra), luego aprilis (estación primaveral que abre las flores en el hemisferio norte que comprende a Europa, casi toda Asia, parte de África, Norteamérica, Centroamérica y Caribe). Maius (dedicado a Maia, deidad de la abundancia, también madre de Sidarta Gautama). Junius (cuarto mes, dedicado a Juno). Quintilis (quinto mes). Sextilis (sexto mes). September (séptimo mes). October (octavo mes). November (noveno mes). December (décimo mes). Januarius (dedicado a Jano). Februarius (mes dedicado al fuego que purifica, último mes del año).

Observando con detenimiento estos dos calendarios comprendemos que nuestro actual calendario del siglo XXI es una mezcla del calendario juliano y gregoriano. Esto nos complica porque decimos septiembre al noveno mes, octubre al décimo mes, noviembre al onceavo mes y diciembre al doceavo mes. Si revisamos la lengua latina, madre del romance castellano, vemos que septe es siete, octo es ocho, novem es nueve, y decem es diez. Confusión oficial y tolerancia oficial.

Este mayo de 2017 es un mes preñado de fiestas y acontecimientos. Ahora comparo dos países ubicados en hemisferios diferentes: Corea del Sur en el hemisferio norte; Perú en el hemisferio sur (al sur de la línea Ecuatorial: Sudamérica, Oceanía, parte de África).

Mayo para los surcoreanos

Este año es un mayo muy recargado:
3 de mayo: Nacimiento de Sidarta Gautama (el último Buda llamado también Sakyamuni: el sabio de Sakya, un pueblo al norte de India que ahora está en Nepal). Como todos los años, los templos adornados con faroles, se han llenado de visitantes, las calles han sido escenarios de procesiones. Es la Navidad de los budistas.


5 de mayo: Día del Niño. La estación de la primavera anuncia la nueva etapa de la vida. Los niños han sido mimados siquiera en ese día.

Las dos festividades anteriores son según el calendario lunar que este año han coincidido en estas fechas del calendario solar.

8 de mayo: Día de los padres. La madre y el padre reciben el homenaje de sus hijos.

9 de mayo: Día de la elección de un nuevo presidente debido a la interpelación y revocamiento de la presidenta Park.

15 de mayo: Día del maestro. Este día recibo muchos saludos de mis exalumnos coreanos.

Mayo para los peruanos

Las fiestas mayinas corresponden a la estación de otoño porque Perú es un país del hemisferio sur:

Día del Trabajo. Fuera de ser un día no laborable ha servido para hacer algunas marchas de demostración de la fuerza de los sindicatos.



Día de la Madre. Por la influencia del catolicismo este mes también es también llamado mes mariano porque está dedicado a María, madre de Jesús. En las ciudades es la oportunidad de ventas de cosas para regalar a mamá.




Este año, este mes se ha convertido en el inicio de la reconstrucción de los desastres naturales causados por el fenómeno de El Niño Costero. Pero estos fenómenos periódicos no son novedades en Perú, por algo hay tantas palabras en quechua para expresar cada caso: apaakuy (aluvión, alud), lluqlla (deslizamiento de tierra y rocas por lluvias constantes), wayku (corrimiento de tierra, el peruanismo huaico es buen testimonio), waqyaa (riada, derrumbe por lluvia). Si nuestras autoridades tuvieran la planificación y política de prevención -desgraciadamente, pocos saben de prevención- los daños serían menores. Si los pobladores vivieran conociendo las ventajas y desventajas del espacio donde viven no construirían viviendas en los cauces de los ríos, ni debajo de los humedales ni acequias; tampoco construirían los cementerios en esos lugares peligrosos. Para aprender, no es necesario realizar los estudios superiores; basta mirar con atención las construcciones de los antiguos peruanos que sobreviven después de muchas centurias.

   
Indulto al expresidente Alberto Fujimori, sentenciado por delitos de lesa humanidad y recluido en una cárcel especial. Sus partidarios, conscientes de los delitos del encarcelado, claman el indulto presidencial; en caso contrario, interpelarán y tumbarán a los miembros del gabinete porque tienen la mayoría en el congreso. El mismo presidiario también pide el indulto sin asumir sus delitos ni pedir perdón. Y grita: “Soy inocente”. ¡Qué problema para el presidente actual indultar a quien sigue justificándose de sus actos! 



viernes, 7 de abril de 2017

INCINERACIÓN DE CADÁVERES, UNA ALTERNATIVA ECOLÓGICA

INCINERACIÓN DE CADÁVERES, 

UNA ALTERNATIVA ECOLÓGICA 


 Francisco Carranza Romero 


 
   Cremación en Ubub, Bali

El último examen: el acto de morir

Los seres humanos, sin ninguna excepción, somos seres para morir. El rico y el pobre enfrentan este último examen de la existencia: el acto de morir. Pocos son aprobados por demostrar serenidad y aceptación del proceso vital; pero, muchos son desaprobados por sus quejas y por no aceptar el proceso fatal.

Las tumbas son depósitos de enfermedades

Después de que el cuerpo es declarado muerto, el cadáver es depositado debajo de la tierra (acto descrito con los verbos enterrar, inhumar) o metido dentro de un nicho (el verbo ennichar, es de poco uso). Dentro del nuevo hábitat, las bacterias, los hongos y los virus siguen vivos y dispuestos a salir algún día para apoderarse de otro cuerpo vivo. Cuántos profanadores de tumbas mueren contagiados por enfermedades raras.



Si antes los cementerios estaban fuera de los pueblos; ahora quedan dentro de las ciudades debido al crecimiento urbano. Y algunos se han convertido en atractivos turísticos con cafeterías y restaurantes. Aun así, no dejan de ser los depósitos de gérmenes patógenos.

Los andinos y los coreanos, que conservan la cultura tradicional, prefieren la tumba en las partes altas desde donde puedan verse abajo el pueblo, el río y el camino. Nunca debajo de acequias ni en los lechos de los ríos aunque estén secos.

La vida y la muerte son también negocios

Si el ser humano es un objeto mercantil en vida, después de la muerte lo sigue siendo. Algunas instituciones de salud negocian con la salud. Atienden al paciente según su condición económica.

También hay prósperos negocios gracias a los muertos. Las funerarias, relacionadas con los hospitales, ofrecen ataúdes y velatorios según las categorías económicas. Los vendedores de arreglos florales ofrecen ramos y adornos de diferentes precios. Los actos litúrgicos (misas y responsos), muchas veces, tienen categorías según la paga. Los cementerios diferencian a los pobres y ricos con fosas comunes, nichos y lotes de terreno para mausoleos. Las clases de tumbas, indudablemente, demuestran las jerarquías económicas post mortem. Las lápidas y otros adornos marcan las diferencias. El difunto, sin excepción, es tratado según las posibilidades económicas de sus familiares.

Juzgando con frialdad: Es demasiada la complicación para depositar los cadáveres con muchas enfermedades latentes.

Por el culto a los muertos (necrolatría) y otras creencias sobre la existencia post mortem, pocos se atreven a tocar los cementerios que guardan los cuerpos podridos y resecos. Las autoridades, que dependen del voto popular, son los que menos se atreven porque temen perder los votos. Además, ellos –seguramente- ya tienen sus nichos o un lote en el cementerio.

El culto a los muertos difiere según las culturas y lugares. Por ejemplo, en Corea, prefieren enterrarse en las partes más elevadas con relación a los valles o llanos. Además, si los geománticos dicen que tal cerro tiene energías positivas, inmediatamente sube el precio de los lotes en ese cerro, porque todos los que pueden pagar desean trasladar los restos de sus antepasados al lugar de buenas energías. Es que, si los antepasados reposan en un lugar de buenas energías, ellos ayudarán mejor a sus descendientes.

La incineración es una buena alternativa.

     Cremación de un ataúd
                                                                  
    Crematorio Hayumbe en Bath (Inglaterra)


Los budistas, desde hace muchos siglos, practican la cremación. Las cenizas de los difuntos las arrojan a los ríos, mares y montañas sin peligro de contaminarlos. Este acto, de ninguna manera, significa que amen menos a sus difuntos.

Investigando sobre la incineración en los pueblos antiguos de América, hallo el caso de los pánucos (Veracruz – México) que antes de la llegada de los españoles incineraban a sus médicos muertos (Francisco López de Gómara: Historia General de las Indias). Por tanto, los budistas asiáticos no son los únicos que practicaron este rito en la antigüedad.

Ahora, un caso familiar: Cuando mi padre tuvo sus achaques a un siglo de su existencia, tuvimos una reunión familiar donde hablamos sobre este asunto. El anciano nos habló con toda lucidez: "Wañuskiptii, kay aytsaata waykayanki. Ima qishyaynii nuqawan ushakatsun. (Cuando me muera, quemen mi cuerpo. Que mis males se acaben conmigo). No quiero que mi cuerpo se reseque en el nicho porque, por un terremoto, mis huesos caerán en pedazos. Entonces mi calavera rodará como pelota. -Se refería al terremoto de 1970 que derrumbó nichos en los cementerios de Áncash-. ¡Qué vergüenza! Quiero que mi cuerpo se convierta en polvo lo más pronto posible. Pero, por favor, que una porción de mi ceniza vuelva a nuestro pueblo”.

Ese día comprendí que la madurez mental no sólo se logra por la educación escolarizada. Mi padre, un campesino andino, sabía de Tanatología y Ecología mucho más que los egresados de las universidades. El quechua era sólo un código para transmitir lo que había reflexionado. Cuando falleció a los 102 años fue incinerado en Trujillo, y yo llevé una porción de su ceniza a nuestro pueblo natal.

Así como aumenta la población, también aumentan los muertos; por tanto, se requiere de más espacio para las necrópolis. Este problema se puede solucionar con las cenizas guardadas en pequeñas urnas, y éstas se pueden conservar donde sea sin temor de que contaminen el medio ambiente. Y algunos piden que sus cenizas sean vertidas en ríos, mares, montañas y hasta en sus chacras para confundirse con la Madre Tierra. Quizás así, el amor por nuestros difuntos podría pasar a la naturaleza.
                              
¿Quiénes se oponen a la incineración?

Los que más se oponen a la cremación son las instituciones que se benefician con el negocio de las tumbas. Pero, en los cementerios también hay lugares para conservar las cenizas de los familiares.

Quienes consideran a la Biblia como la única fuente de la verdad, buscan allí las respuestas a todos los problemas, al no encontrarlas, no dan el paso hacia el cambio. Con la interpretación literal de la “resurrección de los muertos”, cuestionan: Si se queman los cuerpos, ¿cómo van a resucitar?

Un sacerdote andino, cuando hablamos sobre la cremación, dijo: “Eso no dice La Biblia. Y yo ya compré mi sitio”.

Pero otro sacerdote de mucha reflexión, Wenceslao Calderón de la Cruz, me confió su decisión: “Yo quiero ser incinerado, y me gustaría quedarme en el local parroquial que fue construido con la participación de los fieles y la ayuda económica de los católicos de Alemania y Corea del Sur”. Gracias a Dios, se cumplió su deseo. Y, desde su cremación, hay más incinerados en su parroquia.

Si realmente queremos evitar la contaminación de nuestro hábitat, la cremación es la alternativa más conveniente. Para aceptarla, hay que hacer el esfuerzo de cambiar nuestra tradicional manera de pensar. Y el Perú tiene muchos recursos de combustión como el carbón de piedra y gas.