viernes, 4 de marzo de 2016

DE DOCTOR A DOCTO HAY MUCHA DISTANCIA

DE DOCTOR A DOCTO HAY MUCHA DISTANCIA

Francisco Carranza Romero

Una vez en una oficina de salud pregunté: ¿Está el médico…? Y apenas dije “médico” la secretaria me miró con sus ojazos centelleantes y resuelta a corregirme. Así los hizo: “¡Doctor, querrá decir!”. 
-Disculpe, señorita. -Traté de disculparme aun sabiendo que lingüísticamente no había cometido un error. Pero, ni modo, como dicen los mexicanos, tuve que repetir la pregunta según la corrección: ¿Está el doctor…? 

La dilecta secretaria recién respondió a mi pregunta.

Este hecho pudo haber sucedido también en un estudio jurídico porque el abogado, apenas recibe el título, ipso facto es doctoreado.

He visto rótulos y tarjetas con el título de doctor antecediendo al nombre. Después, por alguna información he llegado a saber que el tal abogado, médico, sicólogo, farmacéutico, sacerdote… no tienen el referido título. Ocurre que el pueblo, por su ignorancia o servilismo, les da ese título en el trato diario. Y los supuestos doctores, felices, no corrigen ni se incomodan; al contrario, se acomodan en su alta y falsa jerarquía .

El doctoreo es tan común en Perú que muchos profesionales ya no necesitan estudiar el postgrado (Maestría y Doctorado) para sentirse doctores porque son doctoreados en donde sea.

Los títulos de Licenciatura, Maestría y Doctorado son resultados de más de un cuarto de siglo de esfuerzos y estudios; aunque hay algunas universidades que dan muchas facilidades. A mí me da igual si me dicen profesor o simplemente profe, señor, don o algún calificativo de respeto como “jefe”. Lo importante es el trato respetuoso.

He conversado con gente que no tiene los estudios superiores pero que es docta en muchas cosas de la vida porque sabe mucho. A esta persona la llamamos yachaq en quechua: Uno que sabe. Es que la palabra docto procede de “doctus, docta, doctum”, participio pasivo del verbo latino docere. Significa: instruido, hábil, diestro, formado, realizado… Un calificativo que abarca no sólo lo cognoscitivo sino lo ético y espiritual. 

También conozco a algunos que tienen el título de doctor y que se pavonean del cartón, pero que, realmente, no son doctos. A estas personas las llamamos musyaq en quechua: Un especialista en algún campo del conocimiento. Y estas personas hasta recurren a la sigla Ph D (Philosophiae Doctor, título que se usaba en la Edad Media y que ahora se usa en los países anglohablantes). Por tanta petulancia y ruido merecen que se les altere la versión latina ph equivalente a la letra griega fi que muy bien los calificaría, y escribirlos con mayúscula como loa al pavo real: HDP.

Y vuelvo al problema: ¿Por qué doctoreamos sólo a ciertos profesionales? ¿Realmente, esos profesionales saben mucho? El uso mal fundamentado nos confunde y nos conduce al error. En este caso cabe citar la expresión latina: Uti, non abuti. Que lo entiendan los doctores.

martes, 1 de marzo de 2016

EL QUECHUA EN EL SIGLO XXI

EL QUECHUA EN EL SIGLO XXI

Francisco Carranza Romero

Perú, país pluricultural
 Perú es un país pluricultural y su historia abarca miles de años antes de la llegada de los españoles (1532). Sus manifestaciones culturales preincaicas son tan importantes como las de Egipto, Mesopotamia y Grecia Antigua. El período incaico, el más conocido, es breve; por eso es un error calificar de “inca” a todo el pasado prehispano del Perú. Sin embargo, fue en este período en que la lengua quechua o quichua se expandió por el norte hasta el sur de Colombia, por el sur hasta el norte de Argentina y Chile. Por el este no se propagó porque los andinos no soportaron las inclemencias del clima y las enfermedades de la selva. Por el oeste llegó hasta el océano Pacífico.

Muchas lenguas han desaparecido, sólo cito a dos lenguas andinas vivas y aún con buena población de hablantes: quechua y aimara.

Sin embargo esta riqueza cultural sobrevive más por estar en uso en las zonas aisladas y por la actitud valiente y orgullosa de algunos que, aunque hayan aprendido el castellano, no se avergüenzan de hablar y escribir sus lenguas maternas en cualquier lugar donde puedan ser entendidos.

¿Qué sería del Perú sin los restos arqueológicos como Machu Picchu, Chavín, Chanchán, Sipán, Sicán, Caral, Kotosh, Nasca, Gran Pajatén, etc.? Y, ¿cómo comprender y explicar el castellano peruano sin el conocimiento de la lengua indígena? Imposible. Tantos topónimos, antropónimos, fitónimos, zoónimos y etnónimos son explicables gracias al quechua y otras lenguas andinas, costeñas y selváticas existentes o extintas. Sin embargo, no hay una actitud seria y sincera de valorar y estudiar las lenguas perunígenas (originarias del Perú). Vivimos una época en que por pretender la “modernidad” menospreciamos lo nativo.  

¿Hay planificación lingüística? 
A continuación narro mi historia que muestra la ausencia o presencia de la planificación lingüística en los años de mi infancia en mi comunidad materna Quitaracsa, ubicada en la provincia de Huaylas, departamento de Áncash, a 3.300 metros sobre el nivel del mar. Tuve la suerte de tener una profesora quien, aunque sin título de maestra porque apenas había concluido el tercer año de secundaria, nos enseñó usando el quechua en todo momento en que le fue posible. Ahora, como adulto, reconozco que ella sabía de Pedagogía mucho más que los egresados de las universidades. Gracias a la profesora Fulceda Caballero Rincón, primera profesora de la escuela Mariano Melgar 86543 de Quitaracsa, aprendimos el alfabeto latino con el que pudimos escribir con orgullo nuestros nombres. También pudimos leer mecánicamente el libro "Mi Perú"; pero no entendimos el contenido por estar escrito todo el texto en castellano. Los autores de este material que el Estado envió a nuestra escuelita hasta el segundo año de primaria no habían pensado en que los receptores también seríamos los estudiantes quechuas.

Para continuar la Primaria en 1956 fui enviado a Caraz (capital de la provincia de Huaylas), allí sentí dos actitudes dirigidas hacia mí: el menosprecio del citadino al campesino; el menosprecio del hablante del castellano al hablante quechua. Los primeros días estuve en el estado de sordera y mudez como cuando llego a un país cuya lengua ignoro. La maestra y mis compañeros hablaban una lengua con códigos que yo desconocía. Sin embargo, mientras pasaban las semanas y meses -qué fácil resumir aquellos días difíciles-, poco a poco, fui distinguiendo las palabras y comprendiendo los enunciados. Hasta que, al fin, comencé a entender a mis compañeros y a mi maestra. Entonces, ya pude dialogar con ellos aunque recurriendo al sintagma y léxico quechuas muchas veces. Recuerdo y reconozco que me costó tiempo, esfuerzo y malos momentos para asimilar la nueva lengua de la escuela citadina (Carranza, 2000).

Toda esta dura experiencia mía demuestra la falta de planificación lingüística para incluir a los hablantes de lenguas indígenas en el proceso de la educación peruana.

Los que no han tenido esta experiencia no entienden por qué los escolares quechuas desertan de las escuelas castellanizantes. Simplemente critican y se lamentan usando sus cuadros estadísticos descriptivos. Es que, por ser monolingües hispanos, ignoran que el aprendizaje de una segunda lengua implica el lento proceso de conocer los parámetros de otra cultura. Supongamos un caso contrario: si los estudiantes hispanos monolingües recibieran las clases en una lengua desconocida y donde no hubiera criterios pedagógicos del aprendizaje de la nueva lengua podrían sufrir traumas psicológicos. Pregunten a los inmigrantes que matriculan a sus hijos en una escuela que enseña en una lengua desconocida por sus hijos.

En la clase de Historia del Perú el acontecimiento que más me impactó fue la rebelión indígena de Tupac Amaru II pidiendo la justicia y la libertad. Sufrí mucho por su derrota y por su horrible ejecución (Cuzco 1781) en la plaza principal y frente al templo católico.  

Los cuatro de los cinco años de estudios de la Secundaria, por suerte, los realicé en un seminario diocesano de Huaraz (capital del departamento de Áncash). Al estudiar los cursos de latín y griego, comprendí el proceso de los cambios de la lengua latina hasta convertirse en el romance castellano. Y recuerdo muy bien una clase del profesor laico de Historia del Perú, quien -saliéndose del programa oficial- nos narró la última sublevación indígena (Huaraz 1885) contra el aumento del tributo a los indígenas porque el gobierno del general Miguel Iglesias, autodenominado “Presidente Regenerador del Perú”, necesitaba dinero urgente después de la desastrosa guerra con Chile. Esta protesta también fue sofocada por el ejército bien armado enviado desde Lima. Los líderes de la rebelión tuvieron un final triste: Pedro Pablo Atusparia se rindió y huyó a Lima de donde volvió para acabar su vida bebiendo veneno por haber sido engañado por las autoridades políticas y religiosas. Pedro Celestino Cochachín resistió en la Cordillera Negra hasta que fue capturado por los militares, torturado y ejecutado (Rodríguez A., Justo – Rodríguez A., Richard, 2013).  

Es una forma de asumir que la conquista europea fue despojo de las mejores tierras, maltratos, torturas y ejecuciones de los nativos. 


Como en los estudios superiores me incliné hacia la Lingüística pude comprender mejor el castellano y el quechua en sus sincronías y diacronías. Por eso me considero un bilingüe coordinado.

Ley General de Educación
Ahora veamos lo que dice la actual legislación educativa peruana al respecto. La Ley General de Educación, Ley Nro. 28044, Título I. El Artículo 20 es sobre la Educación Bilingüe Intercultural: “La Educación Bilingüe intercultural se ofrece en todo el sistema educativo: 
a) Promueve la valoración y enriquecimiento de la propia cultura, el respeto a la diversidad cultural, el diálogo intercultural y la toma de conciencia de los derechos de los pueblos indígenas, y de otras comunidades nacionales y extranjeras. Incorpora la historia de los pueblos, sus conocimientos y tecnologías, sistemas de valores y aspiraciones sociales y económicas.                                       
b) Garantiza el aprendizaje en la lengua materna de los educandos y del castellano como segunda lengua, así como el posterior aprendizaje de lenguas extranjeras.
c) Determina la obligación de los docentes de dominar tanto la lengua originaria de la zona donde laboran como el castellano.
d) Asegura la participación de los miembros de los pueblos indígenas en la formulación y ejecución de programas de educación para formar equipos capaces de asumir progresivamente la gestión de dichos programas. e) Preserva las lenguas de los pueblos indígenas y promueve su desarrollo y práctica”.

Por esta razón se dio el Decreto Supremo N° 006-2012-ED del 31 de marzo de 2012 creando la Dirección General de Educación Intercultural, Bilingüe y Rural para que norme y oriente la política nacional de Educación Intercultural, Bilingüe y Rural en las etapas, niveles, modalidades, ciclos y programas del sistema educativo nacional.

El Ministerio de Educación está en Lima, los ministros, los altos funcionarios y directores de la educación, teóricamente consideran y reglamentan; pero en la práctica parece que poco se preocupan de las poblaciones escolares más allá de las urbes hispanoparlantes por eso envían profesores monolingües hispanos a áreas donde se habla quechua u otra lengua indígena. A estos docentes monolingües poco les importa si los estudiantes lo entienden o no; a ellos les importa más el puesto para ganar el sueldo. “Existe un déficit de 11 mil maestros bilingües en escuelas rurales del país” es un título grande de una noticia periodística (La República, 5 de mayo de 2014, sección Sociedad). En esta misma página del periódico hay dos opiniones que revelan nuestra realidad educativa: Teresa Tovar escribe: “Hay que concientizar a todo el sector educativo de la importancia de la educación intercultural, porque hay un desprecio hacia las culturas aborígenes”. Lo que dice ella no es ninguna novedad. La educadora Jesica León escribe. “¿Cómo se sentiría usted si tiene como lengua materna el castellano y en la clase de historia el profesor dicta su clase en alemán o japonés? La comprensión sería muy difícil, ¿verdad? Esta situación se vive en las miles de escuelas rurales de nuestro país donde los maestros dictan las clases en castellano a los alumnos que hablan quechua, aimara o awajun”. Ojalá que su voz no sea en el desierto.

Si hay bilingües quechua-castellano es, más que todo, porque los quechuas han hecho y hacen el esfuerzo de aprender el castellano. Y ese esfuerzo marca varios tipos de bilingües: bilingües subordinados (los que saben mejor el quechua que el castellano), bilingües coordinados (los que saben bien el quechua y el castellano). Cuando hablan o escriben en quechua o en castellano respetan las reglas de la morfología y sintagma, no mezclan el léxico quechua con el castellano y realizan bien los fonemas quechuas y castellanos. Son los que, por su propio esfuerzo, han estudiado las dos lenguas. Un tercer grupo puede abarcar a los hablantes que, inconscientemente, mezclan las dos lenguas en el sintagma, la morfología, el léxico y la fonética. Es el caso del tacutacu lingüístico.
   
La televisión peruana tiene programas cómicos como la Paisana Jacinta que hacen reír a los espectadores exagerando todo (aspecto físico, problemas fonéticos y gramaticales de los bilingües subordinados quechua-español cuando hablan el castellano). Es una forma de burlarse de los “otros” que están invadiendo Lima y lo están cercando con “asentamientos humanos”, dicho en castellano general: suburbios. Y no se diga de las creencias, ropas y comida. “Hoy nos burlamos de tales concepciones [de los pobladores de la zona rural]; pero hace menos de un siglo una idea semejante, que proclamaba la superioridad de los supuestos arios, sembró el terror en el mundo y, en este siglo XXI, en nuestro continente, pervive la ignominia de la discriminación racial” (López Austin, Alfredo, 2008, p. 17). Si alguien critica esos programas, la respuesta inmediata es: “No tienes sentido de humor”. El público que ríe con esas ridiculizaciones internaliza el mensaje del desprecio a “otros”.  

¿Y las universidades? 
En estos días, muchas universidades —especialmente las privadas, que son muchas—, desgraciadamente, se van convirtiendo en empresas educativas que forman profesionales que después serán empleados de las empresas. Sin haber hecho un estudio serio del mercado laboral hablan de la necesidad de técnicos. La calidad educativa de estas universidades-empresas se mide por la rentabilidad. Y el profesional triunfador es el que gana más dinero y tiene más hábitos de consumidor (Lerner, Salomón, 2014). Pocas universidades enseñan a las nuevas generaciones a valorar las manifestaciones culturales del pasado y del presente del Perú. Pocas universidades promueven el diálogo y la confrontación de las ideas. Pocas universidades promueven los cambios convenientes para no quedarnos en el statu quo.  El estudio de las Humanidades va quedando en la incomprensión porque se considera que el objetivo del estudio universitario es formar profesionales prácticos para que puedan obtener un empleo y ganar dinero. Las Humanidades van quedando como conocimientos anticuados como que la civilización hubiera comenzado hace poco tiempo. Bajo la concepción de que el mundo es un mercado, el estudio de una lengua indígena, como el quechua, no es rentable; por eso no está en el currículum de todas las universidades peruanas: si aparece, es sólo como un curso sin mucha importancia. No hablemos de la Secundaria ni menos de la Primaria. La educación peruana aún está de espaldas a la realidad cultural peruana.
                                                           
Sin embargo, si los profesionales tuvieran los estudios elementales de la lengua y cultura quechua podrían comprender mejor la historia y la realidad peruana, así se evitarían los prejuicios y los conflictos sociales.  Donde hay educación, no hay discriminación.

Consideraciones finales 
1. A medio milenio del encuentro o desencuentro de los europeos y americanos debemos valorar y respetar los aportes de los indígenas americanos: lenguas, creencias, ritos, música, bailes, vestimentas, comidas, medicina, etc.

2. Nuestra diferencia con otros continentes está en nuestra cultura nativa.  Con este mismo criterio del respeto a otros debemos ser tolerantes con las culturas extranjeras hasta conocerlas bien.

La identidad americana y peruana es pluricultural, y esta realidad es una riqueza que debemos cuidarla y aprovecharla.

3. La Controversia de Valladolid (1550) aún continúa. Los seguidores de Juan Ginés de Sepúlveda no respetan los derechos de los indígenas. Los seguidores de Bartolomé de las Casas defienden los derechos de los indígenas.     

REFERENCIAS 

Carranza Romero, Francisco: 2000, "Madre Tierra, Padre Sol", Computer Age, Trujillo
    (Perú).
Lerner Febres, Salomón: 2014, “Recuperar el saber humanista”. En el diario La República,        Lima, 4 de mayo. 
López Austin, Alfredo:  2008, “Las razones del mito. La cosmovisión mesoamericana”. En        Dioses del Norte, Dioses del Sur, México D. F. 
Rodríguez A., Justo – Rodríguez A., Richard: 2013, La rebelión campesina de 1885 en         Ancash, Anita Impresos, Lima. 

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿CHINOS EN AMÉRICA ANTES DE 1492?

¿CHINOS EN AMÉRICA ANTES DE 1492? 

 Francisco Carranza Romero∗



Este escrito no es sobre el proceso del poblamiento de América hace miles de años, sobre el cual hay varias teorías. Por ejemplo, a primera vista, los indígenas de Asia y América nos parecemos mucho por los rasgos físicos. Pero, hablando con franqueza, faltan los estudios culturales comparativos ameriasiáticos. Y esta labor debe ser el reto para los americanos y asiáticos. 

Después de leer el libro voluminoso de 555 páginas, “1421, el año en que China descubrió el Nuevo Mundo” de Gavin Menzies (2003, editorial Grijalbo, Madrid, traducido del inglés por Francisco Ramos) que, gracias a la generosidad de un exalumno coreano, llegó a mis manos. A decir la verdad, ya estaba motivado por muchos comentarios periodísticos. Me dediqué a leerlo con mucho cuidado porque el éxito comercial no siempre está relacionado con la calidad científica o estética de los libros. 

Innegable, el autor es un gran conocedor del mar: corrientes marinas, orografía marina, vientos, referencias astronómicas, usos de los instrumentos de navegación, cartografía y el léxico de los marineros. Menzies es un inglés nacido en China, fue oficial de Royal Navy, especializado en los submarinos y viajó por todo el mundo al mando del HMS Rorqual (1959 - 1970). Además, según sus propias versiones, recorrió por muchas bibliotecas, museos y archivos privados buscando datos que en China son muy escasos. Como investigador también está al tanto de los restos de los naufragios. Desde el inicio Menzies muestra sus “evidencias” y argumentos para señalar que fueron los chinos y portugueses –éstos usando los mapas de los chinos- y no Cristóbal Colón, quienes primero descubrieron el Nuevo Mundo. 

Desde el siglo IX China había superado a los árabes porque ya tenía sus propias flotas que viajaban hacia el occidente y hacia el sur llevando sus productos y buscando las especias y materiales que necesitaba. Menzies afirma que los eunucos Zhen He, Zhou Man (explorador de América del Sur), Hong Bao (explorador de Antártida) y Zhou Wen (explorador del Caribe, Estados Unidos y Polo Norte) apoyaron y protegieron a Zhu Di. Zhen He (el eunuco musulmán de grado almirante) no sólo era un navegante, sino que tenía otra proyección cultural: “En 1407 Zhen He había creado una escuela de lenguas en Nankín, la denominada Ssu-i-Quan (Si Yi Guan), destinada a la formación de intérpretes, y dieciséis de sus mejores graduados viajaban con las flotas, permitiendo a los almirantes comunicarse con los gobernantes desde la India hasta África en árabe, persa, suahili, hindi, tamil y muchas otras lenguas” (p. 65). En aquella época, según el autor, había la práctica de la tolerancia y convivencia: “Dado que la tolerancia religiosa constituía una de las grandes virtudes de Zhu Di, habitualmente los juncos [embarcaciones] llevaban también a sabios islámicos, hindúes y budistas con el fin de que proporcionaran guía y consejo” (p. 65). 

Históricamente, la obra está centrada en el período de Zhu Di (1360 – 1424, el Emperador a Caballo, el Hijo del Cielo), cuarto emperador de la dinastía Ming. Este emperador tenía la gran ambición de convertir a China en el faro de la ciencia, del comercio y en el eje del mundo. Éstas fueron algunas de sus proezas: cambió la capital de Nankín a Pekín (antigua Tatu), construyó la Ciudad Prohibida (su inauguración fue el 2 de febrero de 1421), reparó la Gran Muralla, derrotó y expulsó a los mongoles; pero, lo que más elogia el autor es que apoyó la empresa de ampliar su imperio marítimo cartografiando el mundo y sometiéndolo a su sistema tributario. Para ese fin comenzó a preparar una gran expedición de miles de barcos que en marzo de 1421 zarpó rumbo a nuevos horizontes. 


En aquellos años de grandes exploraciones científicas, según Menzies, los chinos realizaron muchos viajes en que intercambiaron las plantas y animales. Esto explicaría la presencia precolombina de algunos productos como el café africano en Puerto Rico, el coco en América y sur de Asia; el maíz en Filipinas; la existencia de gallinas con huevos de cáscara verde o celeste en América y China. “Las grandes flotas chinas realizaron expediciones científicas cuya envergadura los europeos no pudieron siquiera empezar a igualar hasta los viajes del capitán Cook, tres siglos y medio después” (p. 66). Menzies expone el antiguo mapa sino-coreano, Kangnido, donde aparece el Océano Índico, África oriental y occidental, el cabo de Buena Esperanza. 

Antes del viaje de Colón y Magallanes ya existían los mapas de Pizzigano, Fra Mauro, Piri Reis, Cantino, Caverio, Waldseemüller y Jean Rotz. Los mapas de los exploradores chinos circularon copiados y mejorados. Menzies describe también la política pragmática de los chinos. “Los chinos preferían tratar de lograr sus objetivos a través del comercio, la influencia y el soborno antes que por el conflicto abierto y la colonización directa” (p. 59). 

Los proyectos de Zhu Di ocasionaron muchos gastos que empobrecieron al pueblo y destruyeron los bosques por la necesidad de madera para la construcción de la Ciudad Prohibida y de las grandes embarcaciones. Lo peor fue que un rayo incendió y destruyó la Ciudad Prohibida poco después de su inauguración, hecho que los 4 enemigos lo interpretaron como un castigo divino. El sucesor Zhu Gaozhi, que gobernó desde 1424 hasta 1425, tomó medidas extremas para superar la crisis: “Se deben interrumpir todos los viajes de los barcos del tesoro [...] Se debe interrumpir inmediatamente la construcción y reparación de todos los barcos del tesoro” p. 79. China, después de un esfuerzo de expansión, comenzó a encerrarse y hasta se volvió xenofóbica. “Durante un tiempo, incluso se prohibió aprender una lengua extranjera o enseñar chino a los extranjeros” (p. 81). Los documentos de los viajeros fueron quemados o considerados “perdidos”. Los mandarines confucianos, antes desplazados, se vengaron. 

El autor se lamenta de estas medidas desastrosas que atrasaron a China. “No sólo desapareció para siempre el incalculable legado de las mayores expediciones marítimas de todos los tiempos, sino que las tierras extranjeras permanecerían desterradas de las mentes del pueblo chino. [...] Las colonias establecidas en África, Australia y el norte y sur de América quedaron abandonadas a su propia suerte” (p. 82). 

Sin embargo, como en toda investigación, el autor debe revisar y demostrar algunos datos para la nueva edición: 
1. La presencia del maíz en 1404 en el norte de China. “En el norte la época de cultivo era breve; se podía cultivar mijo, pero no arroz, y el maíz y la cebada daban cosechas pobres” (pp.55-56). Al respecto, ¿qué dicen los botánicos? 

2. Algunos campesinos peruanos hablan chino. Apoyándose en el autor peruano Pablo Padrón dice: “Hasta finales del siglo XIX los habitantes de una aldea montañosa del Perú hablaban en chino” (pp. 257, 447). ¡Una novedad lingüística! Sin embargo, no da el nombre de la aldea andina ni del distrito ni de la provincia ni del departamento. Posiblemente el citado autor y Menzies no comprenden las expresiones peruanas: “Hablar en chino”, “Hablar chino”, “No entender chino” que decimos cuando no entendemos al interlocutor. Los costeños peruanos también dicen “Habla griego” cuando no entienden a un quechuahablante. Pero esto no quiere decir que los campesinos peruanos hablen chino y griego. Simplemente que no son entendidos. 

A pesar de todo, el libro de Menzies cuestiona la versión oficial eurocéntrica de la historia universal que muchos historiadores y docentes la repiten y propagan en las escuelas. Si las “evidencias” de Menzies son demostradas, los textos escolares tienen que cambiar. De lo contrario, los escritos de Menzies también serán otros cuentos chinos. 

∗ Lingüista y etnólogo. Instituto de Estudios de Asia y América de la Universidad Dankook de Seúl, Corea del Sur. Miembro Honorario del CEID. 







CASTELLANIZACIÓN DE TAEKWONDO: TECONDO

CASTELLANIZACIÓN DE TAEKWONDO: TECONDO

Francisco Carranza Romero 
                                            El tecondista Alexander 

El siguiente artículo se refiere a la transcripción en alfabeto latino de taekwondo (transcripción romanizada literalmente), arte marcial coreano de defensa y ataque. Es un deporte oficial olímpico que desde las Olimpíadas de Verano de Sidney, 2002,  da varias medallas a la República de Corea más conocida como Corea del Sur. 

La palabra taekwondo en la lengua castellana es un préstamo léxico. Los hablantes recurren al préstamo de una palabra procedente de otra lengua por las siguientes razones: No hay tiempo ni intención para crear una palabra equivalente según su significado. La pereza mental. La falta de la planificación lingüística. Muy pocos países tienen una institución atenta para proponer equivalentes propios antes de que el neologismo llegue a convertirse en uso general. 

 MI PROPUESTA
La transcripción romanizada “taekwondo” del alfabeto coreano es más literal que fonética y debe ser adaptada en cada lengua según su sistema fonológico y ortográfico.

La palabra original, transcrita fonéticamente, es de tres sílabas [tӗ-kwon-do], y el idioma coreano es de silabemas. Aquí la sílaba “tӗ”  tiene la vocal “ӗ” abierta; pero la transcripción romanizada y más difundida “taekwondo” (ta-e-kwon-do) es de cuatro sílabas. Por allí comienza el problema. Para explicar mejor, parto de la pronunciación general coreana sílaba por sílaba.

TAE [tӗ] > TE (significa: patada): En esta sílaba la vocal “e” es abierta y simple, que los romanizadores coreanos la transcribieron con dos vocales abiertas “ae”. Así una vocal simple se convierte en dígrafa.

El préstamo léxico debe ser sometido al sistema fonológico y ortográfico de la lengua receptora. Es con este criterio que la palabra romanizada “taekwondo” debe ser castellanizada como “tecondo” según el cuadro fonológico y las reglas ortográficas del castellano.   

Hagamos un poco de historia sobre el castellano que es la lengua receptora. En el latín clásico había 10 vocales: cinco vocales largas y cinco vocales breves. En el latín vulgar de la Edad Media había desaparecido la diferencia de la duración vocálica; las vocales básicas a, i, u se habían simplificado, por eso tenía sólo siete vocales: a, e abierta, e cerrada, i, o abierta, o cerrada y u. El romance castellano, desde sus orígenes hasta ahora, solamente tiene cinco vocales: a, e, i, o, u porque todas se simplificaron.

La transcripción “tae” en castellano equivale a dos sílabas: ta-e porque no hay diptongo con dos vocales abiertas. Y esta pronunciación y separación silábica está lejos de la pronunciación y escritura originales. La transcripción de esta sílaba según el Alfabeto Fonético Internacional es con una “e” usando la cursiva mayúscula o poniendo un circunflejo sobre ella; pero nunca convirtiéndola en “ae”.

Por esta razón la forma castellanizada “te” (con una vocal simple) reproduce mejor la forma original coreana.

KWON > CON (puño): La pronunciación común de los coreanos es [kon] aunque los romanizadores escriban la semiconsonante “kwon”.

Debemos aclarar que la letra “k” (letra griega kappa) se usa en español solamente en casos muy especiales: kilo (palabra griega que significa mil), káiser (en latín Caesar) y kantiano (referente al filósofo Kant) o en nombres de personas. En otros casos, la tendencia es sustituirla por la letra latina “c” cuando está ante las vocales a, o, u. Así tenemos Corea, folclor. Es mejor escribir según el habla: tecondo.

DO (arte): Con esta sílaba no hay ningún problema. 
Después de ver el origen y la pronunciación de la palabra: tecondo tenemos sus derivados tecondista, tecondismo, y son escrituras válidas para el castellano.

Por todo lo expuesto, la forma castellana “tecondo”, fuera de estar más cercana a la pronunciación original, facilita la pronunciación y escritura de los hispanohablantes. No es tan complicada como la transcripción anterior.

Ahora veamos los derivados de tecondo usando sufijos comunes en la lengua castellana:
TECONDISTA: El sufijo griego –ista se refiere a la ocupación, hábito, actitud  y afecto por una actividad. Con este sufijo tenemos muchas palabras que se refieren a actividades en ciencias, artes, deportes y otros campos: arpista, artista, beisbolista, ecologista, economista, folclorista, futbolista, golfista, lingüista, montañista,  tenista, violinista, voleibolista, etc.

Si algunos dicen “tecondoga” es por la influencia del japonés, por analogía con yudoca, y carateca. En el caso de “tecondoin”, en donde la sílaba “in” significa persona, explica la influencia del chino. El mundo hispánico recurre al sufijo –ista que ayuda a formar nuevas palabras.

TECONDISMO: El sufijo griego –ismo connota la idea de sistema, doctrina, adecuación y conformidad. El tecondo es concebido no solamente como actividad física sino también como desarrollo mental y espiritual, por eso podemos hablar de la doctrina del tecondismo. En español hay muchas palabras con este  sufijo –ismo: cristianismo, budismo, taoísmo, hedonismo, empirismo, masoquismo, etc.

Si los medios de comunicación han escrito hasta ahora “taekwondo” pueden también comenzar a escribir la forma castellanizada “tecondo, tecondista, tecondismo”, palabras que cumplen los criterios lingüísticos más propios del castellano. Así esta palabra coreana podrá ser aceptada en el nuevo Diccionario de la Real Academia Española. Pronto pueden seguir “quimchi, quimchicero, quimchicería”, ya que el quimchi es la verdura fermentada infaltable en la mesa coreana. 


martes, 23 de febrero de 2016

EL MUSEO DE LA MEMORIA

EL MUSEO DE LA MEMORIA 
Francisco Carranza Romero
15-06-2009

                                     Ojo que llora

Muertes injustas 
En las últimas dos décadas del siglo XX en Perú hubo muchos desaparecidos y muertos, cuyo número llega casi a 70,000. Según el informe muy bien documentado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) que investigó esos casos durante muchos años, la mayoría de las víctimas es la población campesina quechua que no tuvo los recursos para defenderse ni para denunciar los crímenes por las siguientes situaciones reales que no hemos superado: Muchos pueblos rurales están lejos de las ciudades. No hay autoridades que tengan la voluntad ni la capacidad para transcribir las denuncias hechas en el idioma quechua porque las autoridades y sus subalternos son productos de las escuelas hispanizantes. La vigencia del prejuicio criollo que menosprecia a los indígenas y a sus manifestaciones culturales; por eso los asuntos indígenas están en el Ministerio de la Mujer junto a los discapacitados. 

Los agentes de esas desapariciones y muertes, según CVR, fueron dos: las fuerzas subversivas y las fuerzas oficiales (policías y militares). Los guerrilleros intentaron crear el caos y el terror para construir sobre las ruinas su paraíso. Los uniformados y los paramilitares, cumpliendo las órdenes superiores, respondieron con las mismas armas del terror eliminando a los sospechosos y a las poblaciones donde supuestamente se escondían los guerrilleros. Los campesinos, en medio del fuego cruzado, huyeron los que pudieron; pero, los que ya no pudieron salir, fueron asesinados y desaparecidos. Hasta ahora siguen desenterrando los cadáveres de los civiles desaparecidos. En estas excavaciones con la presencia de los organismos que defienden los derechos humanos no se descubren los huacos antiguos, se encuentran los restos humanos recientes (desde 1980 hasta 2000) que no se autoeliminaron sino que fueron víctimas.

Los militares implicados se defienden diciendo que obraron para defender la patria, la democracia y el orden. Con tan buenas intenciones mataron a gente indefensa. ¿Quién los entiende? 

Las autoridades peruanas, comenzando por el presidente del país, claman al mundo entero para que inviertan en el Perú. Pero, cuando la República de Alemania ofreció con generosidad la donación de dos millones de euros para la construcción del Museo de la Memoria, la respuesta inmediata del coro gubernamental fue de rechazo. ¿Desde cuándo el gobierno peruano estaba en la actitud de rechazar las donaciones? ¿Se trataba de salvar a algunas instituciones y personas implicadas en los crímenes? 

No queremos el olvido; tampoco el perdón al que no tiene el propósito de enmienda 
El señor Ministro de Defensa, al principio, se opuso tajantemente a la construcción del museo siguiendo la consigna del gobierno. Con su rechazo, ¿a quiénes estaba defendiendo? Pero, cuando el gobierno, presionado por la opinión pública, cedió a su terquedad; el obediente ministro, con la justificación que nunca le falta, aceptó la bendita donación para la construcción del museo. El cardenal, que durante las muertes y desapariciones de los campesinos ayacuchanos estaba silencioso en Ayacucho, también se opuso. Esta vez habló cuando debió callarse siquiera por el respeto que merecen las almas de las pobres víctimas. 

Queremos el Museo de la Memoria 
Mario Vargas Llosa y otros intelectuales peruanos agradecieron el gesto generoso del gobierno alemán, y apoyaron la inmediata construcción del museo para que quede la memoria de lo que sucedió en Perú. Al final, apoyados por la prensa nacional e internacional, han logrado que el gobierno peruano autorice la construcción del Museo de la Memoria aceptando la donación alemana. Esas dos décadas de terror no deben ser enterradas ni destinadas al olvido. ¿La intención? Recoger experiencias y testimonios para no tropezar dos veces con la misma piedra. El Perú tiene que enfrentarse a su pasado para no volver a repetir los errores. Sólo la ignorancia y la cobardía inducen a actuar como la avestruz que mete la cabeza dentro de la arena creyendo así estar oculta. Entre los documentos de CVR están las fotografías, videos, grabaciones de los testimonios en quechua, en castellano y en tacutacu (mezcla del quechua y castellano) de los familiares y sobrevivientes contando los tristes casos y denunciando a los asesinos, las armas usadas para matar, etc. Y estos materiales, antes de que desaparezcan como suceden con los archivos comprometedores, merecen estar en un lugar seguro para que las generaciones actuales y posteriores vean los horrores, y reflexionen sobre los terribles errores. 

El Museo de la Memoria ayudará con datos objetivos para que no se repitan los horrores y errores. “Para recordar” es el título de los materiales que muestran esos crímenes. En quechua se llama: Yarpaanapaq (Quechua I) o Yuyanapaq (Quechua II). Pero, algunos peruanos no quieren recordar en ninguna lengua. Cuando los turistas extranjeros llegan a Perú traen sus cámaras preparadas para fotografiar y documentar el paisaje natural y el paisaje humano que les parecen interesantes o diferentes de sus pueblos de procedencia. Allí los indígenas de rostros trigueños como los desaparecidos y los que ahora aparecen muertos en las fosas comunes son los protagonistas con sus manifestaciones culturales: lengua, música, baile, rito, vestido, comida... Y las agencias de viaje exponen ante los turistas esos materiales exóticos como si fueran productos de su creatividad. Y el gobierno peruano recibe los impuestos por todos los gastos que hacen los turistas; pero poco hace por los indígenas, a quienes los trata como a los discapacitados. 

Y como el Perú es un país de museos cerrados y abiertos, pronto tendrá uno nuevo para mostrar los resultados de la guerra fratricida. Ojalá que este museo sirva para educar a las generaciones posteriores para no repetir la violencia destructora de los valores humanos. Y que sirva para juzgar con severidad a los responsables inmediatos y mediatos de tantas muertes injustas.

 

LOS ESPEJOS DEL ALMA: LA IMPORTANCIA DE VER Y COMPRENDER

miércoles, 27 de enero de 2016

LOS ESPEJOS DEL ALMA: LA IMPORTANCIA DE VER Y COMPRENDER

Francisco Carranza Romero*
Profesor de la Universidad Corea del  Sur
Los seres humanos y los animales perciben mejor el mundo exterior mediante los órganos de la vista; por eso, la ceguera es una terrible discapacidad. Los vegetales y minerales también tienen otras formas de percibir el mundo exterior.


Espejos del alma
El oftalmólogo Daniel Enrique Haro Haro, siguiendo sus investigaciones y reflexiones sobre los ojos, ha publicado el libro “Espejos del alma” (2015) que está al alcance de toda persona con el hábito de la lectura. Las fotografías, pinturas y grabados, bien seleccionados, hacen más interesante al libro. Los tecnolectos médicos no dificultan la lectura por las aclaraciones oportunas y sencillas. Y, gracias a este recurso, el lector ávido de conocimientos tiene la posibilidad de aumentar su vocabulario y atisbar la Oftalmología.

Pero, la información sobre el mal de glaucoma en el Perú sí preocupa: “En el Perú se calcula que el 20% de ciegos son por causa de Glaucoma y se considera que igual porcentaje de la población en general está en peligro de contraer esta enfermedad” p. 95. ¿Qué hacer si en Perú los mejores centros de salud están sólo en las urbes? ¿Los pobladores de las zonas rurales no son ciudadanos expuestos a este mal?

En español, como en muchas lenguas, la palabra referente a la acción de percibir el mundo exterior por los ojos es usada más allá de su significado ocular. Por ejemplo, los verbos “ver” y “mirar” -aunque de campos semánticos un poco diferentes- son usados con los significados de oír, entender. Y en la lengua quechua, lengua aglutinante del Perú, también el verbo “rikay” es polisémica gracias a los sufijos. 

Ejemplos: rikay (ver), rikapay (observar), rikaykachay (fisgonear), rikachakuy(espiar), ver por breve tiempo), rikaray (ver largo tiempo, mirar), rikatsiy
 (hacer ver, hacer entender), rikapuy (ver por otro), rikakay (ser visto -voz pasiva-), rikapakay (ver visiones), etc…

Recurro al quechua porque Daniel Haro, natural de la provincia de Carhuás, Áncash, habla quechua desde su infancia como sus hermanas. Además, como resultado de sus observaciones de los vestigios líticos de la cultura preincaica de Chavín (Áncash), publicó el libro: “Para una historia de la oftalmología en el Perú”. Y, precisamente, el “lanzón de Chavín” sirvió para el logotipo de la Sociedad Peruana de Oftalmología. 

“Los ojos de la Cultura Chavín significan la presencia permanente de la divinidad cuya mirada es en todas las direcciones y en todos los ángulos… En todas las deidades de Chavín hay una enorme cantidad de ojos: El felino tiene diez, el ave cincuenta, el obelisco sesenta y la estela ochenta y dos” p. 29. Esta explicación del oftalmólogo complementa las opiniones del arqueólogo e historiador. Indudablemente, los estudios interdisciplinarios son necesarios porque ayudan a comprender mejor el mundo.

“Los ojos son los espejos del alma”. Daniel Haro escribe al respecto: “La mirada de la gente dice mucho más que mil palabras y aunque los labios estén cerrados, los ojos los delatan” p. 43. Las miradas revelan la personalidad de la gente, por eso se habla de miradas dulces, amorosas, inocentes, misteriosas, juguetonas, fuertes, rudas, malignas, maliciosas, eróticas, coléricas, aterradas, felices, ambiciosas, tristes…
¿Sólo los ojos son los espejos del alma? Los lingüistas también dicen: La lengua es el espejo del alma. Los músicos también dicen: La música es el espejo del alma.

"Todos nacemos llorando y no riendo”. El médico Haro afirma: “El llanto sentimental es muy común y normal, independientemente del género, la raza, y la edad” p. 68. Sin embargo, no hay que olvidar el llanto fingido que usa las lágrimas (“lágrimas de cocodrilo”) para lograr sus objetivos; y el llanto teatral de los actores o de los plañideros o llorones en los ritos fúnebres y procesiones, costumbre de todos los continentes; por ejemplo, plañidero en coreano es: kokcheng-i.

Ante la evidencia de que el llanto es parte del ser humano, está la expresión bruta y machista: “Los hombres no lloran”. Cantaleta muy común de algunas profesiones que hacen gala de falsa bravura. Si el ser humano no llora, sufre de alguna enfermedad como la hiposecreción de lágrimas o quizás hasta de alacrimia (carencia de lágrima).

“Todo depende del color del cristal con que se mire”. Este refrán se refiere a los tipos de lentes que usamos para ver los objetos. Los lentes pueden mostrar los objetos como son o con variación de formas y colores. Sin embargo, si es aplicado al mundo interno, al mundo cultural, se refiere a los juicios que emitimos según las ideas y creencias con que hemos sido educados. Por eso, las erróneas ideologías religiosas y políticas (cristales culturales), en vez de acercar y fraternizar a los seres humanos también son causantes de odios y guerras. Palabras acertadas del doctor Haro: “[…] el tener un credo no hace espiritual a la persona” p. 47.

El mal del ojo. En todo el mundo existe la realidad patológica del “ojeo” o “mal del ojo”. La escuela médica ultra ortodoxa lo considera como enfermedad folclórica o enfermedad cultural; y no se atreve a estudiar las causas y métodos de curación. En Perú y Corea he comprobado que los seres débiles como los niños se enferman por la excesiva expresión afectiva de las miradas. Los seres tiernos son frágiles porque aún no han desarrollado su protección como para soportar las descargas de energía afectiva de los mayores. 

En Corea no se visita a un recién nacido antes de sus cien días de vida; por eso, la fiesta de los cien días (peg-il) es muy importante porque es la demostración de la criatura de resistir las fuertes miradas y las enfermedades de los mayores. Y, muy interesante, tanto en los Andes como en Corea, el huevo (mejor si es de gallina negra) es usado como elemento de curación.

El mundo depende mucho de cómo lo vemos. Viendo el mundo exterior (extrospección) sabemos y aceptamos que somos parte de la naturaleza a la que debemos cuidarla y amarla; y no destruirla. Si nos miramos ante el espejo conocemos nuestra naturaleza física. También aceptamos a otros seres humanos diferentes, y con ellos debemos convivir y construir un mundo mejor.

Si miramos nuestro mundo interno (introspección) conocemos y reconocemos las virtudes y defectos que poseemos. Así aprendemos a vivir con mayor realidad y humildad. Cerrando los ojos vemos mejor nuestro mundo interior.

No sólo vemos con los ojos sino también con la mente. Por algo los grandes sabios y videntes han sido representados como ciegos. Recordemos a Tiresias y Calcante, los grandes adivinos de Grecia antigua, lo cual no significa que hay que llegar a la ceguera para desarrollar nuestra mente.

Y, ojo, en las épocas de las elecciones de las autoridades hay que ver mejor para conocer la calidad de los candidatos y sus promesas. Superemos la ceguera política.


lunes, 22 de febrero de 2016

NACIONALISMO Y RACISMO RETRASAN EL HUMANISMO

NACIONALISMO Y RACISMO

RETRASAN EL HUMANISMO

Francisco Carranza Romero

Japón no se acuerda quiénes le abrieron las puertas

Termina el mes de marzo y comienza abril de 2010 con noticias sobre los tristes efectos del nacionalismo y racismo en Japón. Las quejas y acusaciones han llegado a las instituciones internacionales que velan por los derechos humanos, y éstas han pedido a la Organización de las Naciones Unidas que aboguen por los extranjeros que viven en ese país. Según la prensa internacional, en Japón ha habido protestas de los inmigrantes filipinos, brasileños, peruanos y coreanos discriminados. Sin embargo, llama la atención de los coreanos protestando por la discriminación. ¿Corea del Sur trata mejor que Japón a los extranjeros?
Qué bien que se toque el problema de la discriminación a los extranjeros en los países que sí se han beneficiado de la apertura y generosidad de otros países que han acogido a sus ciudadanos sin crearles tantos problemas y sufrimientos.

Los países ricos de hoy no siempre estuvieron en la buena posición que hoy gozan. En siglos pasados o apenas algunas décadas fueron también países que se vaciaron hacia otros territorios ya en actitud de conquista y coloniaje o en actitud de inmigrantes que huían del hambre y la pobreza. El continente americano fue la receptora de esas olas humanas procedentes de Europa y Asia.

América después de 1492
Después del descubrimiento de América en 1492, hordas de europeos se lanzaron hacia América para arrebatar a los nativos sus mejores espacios de vida usando el poder de las armas. Los nativos, para sobrevivir, se marcharon a territorios inhóspitos a donde no llegaran los ambiciosos conquistadores. Los vencedores se repartieron todo y hasta se otorgaron los documentos para ocupar los mejores terrenos de agricultura, ganadería y los yacimientos mineros. Los africanos llegaron a América después de ser cazados con armas y perros para ser vendidos por los esclavistas europeos.

El siglo XX fue de grandes movimientos migratorios de los europeos y asiáticos hacia América porque los países receptores les dieron muchas facilidades. Esos inmigrantes llegaron huyendo de los desastres en sus países, y con mucho esfuerzo se labraron un nuevo porvenir. América los acogió con generosidad. Y los antiguos benefactores no deben olvidarse de esa política abierta de los países americanos.

Leyes que determinan la nacionalidad
En el actual siglo XXI los países se diferencian por dos leyes de reconocimiento de la nacionalidad: Jus loci o jus terrae. El lugar (locus, terra) de nacimiento determina la nacionalidad. Si alguien nace dentro del espacio de un país, ipso facto es ciudadano de ese país. Los países de América aplican esta ley y así les conceden la ciudadanía a todos los nacidos en su territorio sin dar la importancia a la nacionalidad, raza y creencias de sus padres. Gracias a esta actitud tan abierta y generosa, los hijos de los extranjeros tienen todos los derechos como los nacionales por muchas generaciones. Así se explica que el ciudadano Alberto Fujimori Fujimori haya llegado a la rectoría de una universidad nacional y luego a la presidencia del Perú.

Jus sanguinis. La sangre o raza determina la nacionalidad. Y, dentro de esta ley hay una posición aún más extrema: Jus sanguinis patrilineal. Sólo la nacionalidad del padre determina la nacionalidad de los hijos. El machismo desconoce el valor humano de la madre. Bajo el principio del jus sanguinis se rigen algunos países de Asia como Japón y Corea del Sur causando muchos sufrimientos a los extranjeros.

Unos beneficiados, otros perjudicados
En el aeropuerto Jorge Chávez de Lima conversé con un peruano que, muy preocupado, viajaba a Japón para ayudar a su hijo y nuera no japoneses que residían allá y que le habían escrito sobre la ley japonesa de la nacionalidad del nieto que el peruano no llegaba a comprender. Sonreí y le dije que esta manera de pensar y obrar en desmedro de los extranjeros no era el problema sólo de Japón, y le referí varios casos que conocía de los extranjeros que viven en los países del extremo oriente de Asia. “Pero si el Perú reconoce a los hijos de los japoneses que nacen aquí”. Su argumento era muy acertado. Pero esos países cuyos ciudadanos gozan de éxitos profesionales y comerciales en Perú y otros países de América no están dispuestos a cambiar fácilmente sus ideas etnocéntricas.

El Perú y otros países americanos, cuando establecen relaciones y firman los convenios con esos países, no consideran estas leyes discriminatorias a los extranjeros. Las autoridades no sienten ni se preocupan del sufrimiento de los ciudadanos comunes que viven en esos países nacionalistas y racistas. Se preocupan sólo de los intereses políticos y económicos. En ningún momento se ponen a pensar en el principio de la reciprocidad. Si el principio romano “Do ut des” (Te doy para que me des) fuera la base de las relaciones internacionales, otros serían los ambientes para los extranjeros.

No hablemos del racismo, la bestia dormida o despierta que mora en nuestro interior. Es un tema de nunca acabar.