lunes, 22 de febrero de 2016

INVIERNO DE 2015 EN CANADÁ Y COREA DEL SUR

INVIERNO DE 2015 EN CANADÁ Y COREA DEL SUR

Francisco Carranza Romero

El invierno de 2015 en el Hemisferio Norte se ha caracterizado por temperaturas muy bajas, copiosas nevadas y vientos helados cual cuchillos muy afilados. Fuera del frío del clima, dos hechos me han estremecido porque por esos días estuve en esas zonas.

CANADÁ

Al amanecer del 19 de febrero, en el poblado de North York, Ontario, fue denunciada la pérdida de un niño de apenas 3 años. La policía, después de ardua búsqueda, halló el cuerpo del niño ya sin signos de vida en los alrededores de un estacionamiento de la Avenida Neptuno. Después se supo que el niño Elijah Marsh había muerto por hipotermia. La hipótesis oficial: El niño Elijah era un sonámbulo, pasaba la noche con su abuela porque su madre laboraba en el hospital en el turno de la noche, a las dos de la mañana del 19 de febrero había salido de la casa en su ropa de dormir, pañal, camiseta y botas de nieve. Afuera la temperatura marcaba 30 grados centígrados bajo cero.

Entonces me imaginé al niño sonámbulo saliendo de su casa. Al despertar, fuera de su cama y de su casa, lloró asustado y desamparado; pero sus lágrimas en breves segundos se congelaron. Aunque gritó, gimió y caminó perdido nadie lo oyó ni vio porque el barrio de Elijah no tenía vigilancia nocturna, viviendas de los pobres refugiados. Y el aire helado, al penetrar a sus órganos interiores: pulmones, corazón y estómago, lo habría congelado en breves minutos. Esta triste forma de acabarse una vida infantil me dolió y enfrió.

El pueblo, conmovido por la triste muerte del niño Elijah, hizo una colecta para ayudar a su familia. Los políticos de Toronto, quizás también conmovidos, se callaron por unos días.

COREA DEL SUR

En la mañana del 5 de marzo de 2015, a las 7:40 am, en Sejong Arts Center, Seúl, el embajador de Estados Unidos en Corea del Sur, Marl Lippert, fue acuchillado en el rostro y mano mientras compartía el desayuno con los participantes como acto previo a su conferencia en la actividad organizada por el Consejo Coreano de Reconciliación y Cooperación. El frustrado asesino, el surcoreano Kim Ki-jong, se había ubicado en una mesa cercana a la del embajador, desde donde saltó sorpresivamente para acuchillarlo. Al ser reducido berreó por el dolor en un pie y vociferó contra el ejercicio militar de Corea del Sur y Estados Unidos. Corea del Norte también hace el ejercicio militar y las pruebas de misiles de corto y largo alcance. Los periodistas, ávidos de una noticia de impacto, hicieron más investigaciones.

El embajador Lippert, la víctima, habla coreano, le gusta la comida coreana, y su hijo se llama James William Sejun Lippert. Sejun o Sejong es el nombre del rey coreano en cuyo reinado se inventó el alfabeto coreano o hangul. Una clara demostración de su afecto por Corea.

El atacante es un miembro activo de un grupo opositor al gobierno, viajó varias veces a Corea del Norte, es la segunda vez que ataca a un embajador porque en 2010 había lanzado un bloque de cemento contra el embajador japonés Toshinori Shigeie mientras éste pronunciaba el discurso. Y esta vez casi logró matar al embajador estadounidense. Aun días después seguía siendo el centro de las noticias. El periodismo satisfizo la insana ambición de quien busca la notoriedad sin importarle los medios. El pirómano griego Eróstrato, incendiario del templo de Artemisa (356 a. C.), tiene sus seguidores. Cuidado, el erostratismo contagia con facilidad a los fanáticos políticos y religiosos.

Horas después, un policía en uniforme adornado con muchos galones informó sobre los detalles del caso: la longitud y la profundidad de la herida desde debajo de la oreja hacia la boca, la gravedad del corte, el tamaño del cuchillo, en el momento del ataque las cámaras de CCTV no estaban activadas, etc. Lo cierto, la policía surcoreana no previno este atentado.

¡Qué vergüenza!, fue el lamento de la mayoría de los surcoreanos. ¡Qué ingratitud!, dijeron algunos extranjeros que conocen la historia de la República de Corea. Miles de estadounidenses han colaborado en la educación y salud del pueblo coreano, y también han muerto defendiendo a Corea del Sur durante la guerra coreana (1950 – 1953).

¿Qué sentirá el embajador estadounidense mientras se recupera del tremendo susto en un país amigo? Por poco murió acuchillado. Una lección: Debe andar con su seguridad.

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