martes, 23 de febrero de 2016

LOS ESPEJOS DEL ALMA: LA IMPORTANCIA DE VER Y COMPRENDER

miércoles, 27 de enero de 2016

LOS ESPEJOS DEL ALMA: LA IMPORTANCIA DE VER Y COMPRENDER

Francisco Carranza Romero*
Profesor de la Universidad Corea del  Sur
Los seres humanos y los animales perciben mejor el mundo exterior mediante los órganos de la vista; por eso, la ceguera es una terrible discapacidad. Los vegetales y minerales también tienen otras formas de percibir el mundo exterior.


Espejos del alma
El oftalmólogo Daniel Enrique Haro Haro, siguiendo sus investigaciones y reflexiones sobre los ojos, ha publicado el libro “Espejos del alma” (2015) que está al alcance de toda persona con el hábito de la lectura. Las fotografías, pinturas y grabados, bien seleccionados, hacen más interesante al libro. Los tecnolectos médicos no dificultan la lectura por las aclaraciones oportunas y sencillas. Y, gracias a este recurso, el lector ávido de conocimientos tiene la posibilidad de aumentar su vocabulario y atisbar la Oftalmología.

Pero, la información sobre el mal de glaucoma en el Perú sí preocupa: “En el Perú se calcula que el 20% de ciegos son por causa de Glaucoma y se considera que igual porcentaje de la población en general está en peligro de contraer esta enfermedad” p. 95. ¿Qué hacer si en Perú los mejores centros de salud están sólo en las urbes? ¿Los pobladores de las zonas rurales no son ciudadanos expuestos a este mal?

En español, como en muchas lenguas, la palabra referente a la acción de percibir el mundo exterior por los ojos es usada más allá de su significado ocular. Por ejemplo, los verbos “ver” y “mirar” -aunque de campos semánticos un poco diferentes- son usados con los significados de oír, entender. Y en la lengua quechua, lengua aglutinante del Perú, también el verbo “rikay” es polisémica gracias a los sufijos. 

Ejemplos: rikay (ver), rikapay (observar), rikaykachay (fisgonear), rikachakuy(espiar), ver por breve tiempo), rikaray (ver largo tiempo, mirar, rikatsiy
 (hacer ver, hacer entender), rikapuy (ver por otro), rikakay (ser visto -voz pasiva-), rikapakay (ver visiones), etc…

Recurro al quechua porque Daniel Haro, natural de la provincia de Carhuás, Áncash, habla quechua desde su infancia como sus hermanas. Además, como resultado de sus observaciones de los vestigios líticos de la cultura preincaica de Chavín (Áncash), publicó el libro: “Para una historia de la oftalmología en el Perú”. Y, precisamente, el “lanzón de Chavín” sirvió para el logotipo de la Sociedad Peruana de Oftalmología. 

“Los ojos de la Cultura Chavín significan la presencia permanente de la divinidad cuya mirada es en todas las direcciones y en todos los ángulos… En todas las deidades de Chavín hay una enorme cantidad de ojos: El felino tiene diez, el ave cincuenta, el obelisco sesenta y la estela ochenta y dos” p. 29. Esta explicación del oftalmólogo complementa las opiniones del arqueólogo e historiador. Indudablemente, los estudios interdisciplinarios son necesarios porque ayudan a comprender mejor el mundo.

“Los ojos son los espejos del alma”. Daniel Haro escribe al respecto: “La mirada de la gente dice mucho más que mil palabras y aunque los labios estén cerrados, los ojos los delatan” p. 43. Las miradas revelan la personalidad de la gente, por eso se habla de miradas dulces, amorosas, inocentes, misteriosas, juguetonas, fuertes, rudas, malignas, maliciosas, eróticas, coléricas, aterradas, felices, ambiciosas, tristes…
¿Sólo los ojos son los espejos del alma? Los lingüistas también dicen: La lengua es el espejo del alma. Los músicos también dicen: La música es el espejo del alma.

"Todos nacemos llorando y no riendo”. El médico Haro afirma: “El llanto sentimental es muy común y normal, independientemente del género, la raza, y la edad” p. 68. Sin embargo, no hay que olvidar el llanto fingido que usa las lágrimas (“lágrimas de cocodrilo”) para lograr sus objetivos; y el llanto teatral de los actores o de los plañideros o llorones en los ritos fúnebres y procesiones, costumbre de todos los continentes; por ejemplo, plañidero en coreano es: kokcheng-i.

Ante la evidencia de que el llanto es parte del ser humano, está la expresión bruta y machista: “Los hombres no lloran”. Cantaleta muy común de algunas profesiones que hacen gala de falsa bravura. Si el ser humano no llora, sufre de alguna enfermedad como la hiposecreción de lágrimas  o quizás hasta de alacrimia (carencia de lágrima).

“Todo depende del color del cristal con que se mire”. Este refrán se refiere a los tipos de lentes que usamos para ver los objetos. Los lentes pueden mostrar los objetos como son o con variación de formas y colores. Sin embargo, si es aplicado al mundo interno, al mundo cultural, se refiere a los juicios que emitimos según las ideas y creencias con que hemos sido educados. Por eso, las erróneas ideologías religiosas y políticas (cristales culturales), en vez de acercar y fraternizar a los seres humanos también son causantes de odios y guerras. Palabras acertadas del doctor Haro: “[…] el tener un credo no hace espiritual a la persona” p. 47.

El mal del ojo. En todo el mundo existe la realidad patológica del “ojeo” o “mal del ojo”. La escuela médica ultra ortodoxa lo considera como enfermedad folclórica o enfermedad cultural; y no se atreve a estudiar las causas y métodos de curación. En Perú y Corea he comprobado que los seres débiles como los niños se enferman por la excesiva expresión afectiva de las miradas. Los seres tiernos son frágiles porque aún no han desarrollado su protección como para soportar las descargas de energía afectiva de los mayores. 

En Corea no se visita a un recién nacido antes de sus cien días de vida; por eso, la fiesta de los cien días (peg-il) es muy importante porque es la demostración de la criatura de resistir las fuertes miradas y las enfermedades de los mayores. Y, muy interesante, tanto en los Andes como en Corea, el huevo (mejor si es de gallina negra) es usado como elemento de curación.

El mundo depende mucho de cómo lo vemos. Viendo el mundo exterior (extrospección) sabemos y aceptamos que somos parte de la naturaleza a la que debemos cuidarla y amarla; y no destruirla. Si nos miramos ante el espejo conocemos nuestra naturaleza física. También aceptamos a otros seres humanos diferentes, y con ellos debemos convivir y construir un mundo mejor.

Si miramos nuestro mundo interno (introspección) conocemos y reconocemos las virtudes y defectos que poseemos. Así aprendemos a vivir con mayor realidad y humildad. Cerrando los ojos vemos mejor nuestro mundo interior.

No sólo vemos con los ojos sino también con la mente. Por algo los grandes sabios y videntes han sido representados como ciegos. Recordemos a Tiresias y Calcante, los grandes adivinos de Grecia antigua, lo cual no significa que hay que llegar a la ceguera para desarrollar nuestra mente.

Y, ojo, en las épocas de las elecciones de las autoridades hay que ver mejor para conocer la calidad de los candidatos y sus promesas. Superemos la ceguera política.


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